Un Alarde del Moro con capitana

La salva de fusiles selló el pacto entre los bandos en la recreación de un multitudinario Alarde del Moro. / FOTO: JOSÉ IGNACIO UNANUE
La salva de fusiles selló el pacto entre los bandos en la recreación de un multitudinario Alarde del Moro. / FOTO: JOSÉ IGNACIO UNANUE

El pacto entre Abderraman III y el general coronó el histórico desfile en Antzuola | La comitiva salió del Ayuntamiento y recorrió las calles del pueblo con la tradicional 'Marcha de fusileros' antes de la ceremonia

IKER MURILLOANTZUOLA

. El Alarde del Moro es mucho más que una simple recreación histórica. Para los vecinos de Antzuola supone el punto cumbre las fiestas patronales y un momento para, sobre todo, sentirse orgullosos de pertenecer a la pequeña localidad guipuzcoana.

La historia del Alarde sirve para recordar la leyenda en la que una compañía de vecinos fue la principal artífice de la victoria del rey navarro Sancho I Garcés en Valdejunquera frente al caudillo del califato de Córdoba Abd-Al Rahman III, el 26 de julio del año 920.

La comitiva, tal y como estaba previsto, salió de la plaza del pueblo a las 19 horas y recorrió las principales calles de Antzuola. El Moro y el general representaron aquel momento histórico arropados por las diferentes compañías. La música se unió a las voces del coro que, junto a los dantzaris, se sumaron a esta recreación marcada por el estruendo de fusiles y cañones. Un año más, cientos de vecinos arroparon el Alarde.

En esta ocasión, quien más miradas atrajo fue Edurne Iturbe, que estrenaba capitanía tras sutituir a Jose Angel Arbulu. Y es que Iturbe se convertía así en la primera mujer en ocupar el cargo en un Alarde que, desde hace años, cuenta con ellas en esta representaciómn histórica.

Acuerdo de paz

El mando llegó a la Plaza a las 19.30 horas, donde pasó revista a fusileros y gastadores. Alló se interpretaron los tradicionales versos de Iparraguirre. El general, Lander Dominguez, recordó a los allí congregados los hechos de la batalla y narró la historia de la conquista de la bandera del califato.

Fue en ese momento cuando entró en escena Abderraman III y prometió no someter nunca más al pueblo de Antzuola. Después el general, a su vez, prometió no someter al suyo. A continuación, el moro subió a su caballo simbolizando de esta forma el fin de la conversación.

Tras el encuentro y el pacto se lanzó la tradicional salva de fusiles que sirvió para sellar el pacto entre los bandos. Al final se homenajeó la figura de Juan Tomás Zabalo, director del coro local fallecido el pasado año, con una acuarela que recogió su familia. También se dedicó un agradecimiento a Jesus Agirre, implicado durante años en la realización del Alarde.

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