Diario Vasco

San Sebastián, 13 jul (EFE).- La asociación ecologista Eguzki ha valorado este sábado la sentencia que condenó al armador y al patrón de un barco con sede en Ondarroa (Bizkaia) por pesca ilegal de marrajo sardinero, aunque considera que la sanción de 1.200 euros "no es muy disuasoria" y evidencia que los delitos ambientales "salen baratos".

El propietario y el patrón de un palangrero fueron condenados por un juez de Gernika, por un delito contra el medio ambiente en su modalidad de pesca y tráfico por imprudencia grave de especie protegida, a sendas multas y fueron inhabilitados durante tres meses por capturar veinte ejemplares de marrajo sardinero (Lamma nasus), un tipo de tiburón que se encuentra en peligro de extinción.

Eguzki considera que la sentencia es "importante", pero puntualiza que "ha dejado la sensación de que es muy difícil conseguir condenas por delitos ecológicos" y finalmente éstos "salen muy baratos".

En este caso, ha señalado la asociación ecologista este sábado en un comunicado, la multa suma un total de 1.200 euros, lo que significa "60 euros por cada ejemplar de marrajo sardinero capturado".

Los hechos tuvieron lugar el 23 de abril de 2018 cuando la Inspección Pesquera de la Secretaría General de Pesca decomisó 20 ejemplares de ese tipo de tiburón, incluido en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cuando el barco pretendía desembarcarlos en Ondarroa mezclados con tintoreras o tiburón azul, cuya captura sí está permitida.

Inspección Pesquera también abrió expediente porque la embarcación declaró llevar a bordo 4.872 kilos de tintorera, cuando en realidad eran 6.320, ha señalado Eguzki, que considera que estos hechos, junto con el decomiso de tiburones sardineros, evidencian que estas capturas "son una práctica habitual".

La asociación ecologista recuerda que pidió al Gobierno Vasco que informase sobre la "matanza de tiburones" en Ondarroa después de que, en septiembre de 2017, fueron difundidas unas fotografías tomadas en el puerto vizcaíno en las que podían verse "numerosos tiburones apilados", aunque el ejecutivo autonómico prefirió "dar la callada por respuesta", concluye.