Diario Vasco

San Sebastián, 13 jun (EFE).- El padre de Izar, la niña a la que acuchilló cuando tenía 2 años y que es hija también de la expresa de ETA Sara Majarenas, seguirá en libertad al haber denegado la Audiencia de Valencia la prisión provisional que solicitaban para él la Fiscalía y la acusación particular.

Este hombre, que se encuentra a la espera de juicio, fue excarcelado el pasado 15 de febrero, tras haber permanecido en prisión desde el 17 de enero de 2017, tiene que ser juzgado por el intento de homicidio de su hija, a la que acuchilló en el tórax y la espalda durante un fin de semana que pasaba con él.

Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular, que ejerce el abogado Aiert Larrarte en nombre de la madre y la menor, habían reclamado el pasado martes en una vistilla que el padre volviera a la cárcel a la espera de ser juzgado por estos hechos, por los que se enfrenta a penas que suman 30 años de prisión.

Ambas partes entendían que existía un elevado riesgo de fuga puesto que el acusado es extranjero y no tiene arraigo en España.

Sin embargo, la Sección Primera de la Audiencia de Valencia señala en su auto que el riesgo de fuga "no se ha incrementado" desde que el padre de la pequeña fu puesto en libertad y que éste ha cumplido desde entonces "con todas y cada una de las medidas cautelares y presencias requeridas judicialmente".

Entre esas medidas, se encuentra la prohibición de acercarse o permanecer en el País Vasco, dado que las perjudicadas residen en San Sebastián, y la obligación de llevar una pulsera telemática que emite una alerta si se acerca a menos de 500 metros de ellas.

Aiert Larrarte ha indicado a EFE que este auto puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia del País Valenciano y que están estudiando si dan ese paso.

Ha mostrado su desacuerdo con el pronunciamiento de los jueces porque, según ha dicho, "ha pesado más" el cumplimiento de las medidas cautelares que la situación de "revictimización" a la que están sometidas Sara Majarenas e Izar por el miedo que padecen al saber que el agresor de la niña está en libertad.