Diario Vasco

San Sebastián, 15 abr (EFE).- Agustín Medina Balenciaga, sobrino segundo del modisto Cristobal Balenciaga, ha descrito este lunes una situación "surrealista" y de "poca profesionalidad" en el Patronato de la Fundación que proyectó el museo dedicado a la memoria de su tío en su localidad natal de Getaria (Gipuzkoa).

Un contexto en el que, como ha relatado en la quinta sesión del juicio que se sigue en San Sebastián por las presuntas irregularidades cometidas en este proyecto, sintió "cierta manipulación del nombre" de su familiar por parte de las personas involucradas, "cada una con una motivación distinta".

El Museo Balenciaga fue proyectado en el año 2000 sobre una base de 4,8 millones de euros y acabó costando 30 once años después.

La Fiscalía considera que estos incrementos responden a un intento del principal acusado, Mariano Camio, (exalcalde de Getaria por el PNV y máximo responsable del proyecto a través de sus cargos en la Fundación Balenciaga y la Sociedad Berroeta Aldamar) de favorecer al arquitecto cubano Julián Argilagos, con el que mantenía una "intensa relación sentimental" y que actualmente está huido de la justicia.

En la sesión de este lunes, Agustín Medina Balenciaga, quien participaba en el Patronato por su relación familiar con el reconocido modisto guipuzcoano, ha explicado que se sintió "muy solo" en este organismo cuando denunciaba distintas actitudes que "no percibía como correctas".

Una situación "desagradable", en la que, como ha explicado, tuvo la sensación de que se trataba de "una cosa poco reflexionada" sin saber "qué se pretendía con el proyecto" y que le dio la impresión de una "maraña administrativa que cada uno modificaba con su idea".

"Falta de profesionalidad" y "ausencia de objetivos claros" en un proyecto "incorrectamente dimensionado" han sido las palabras con las que el sobrino de Balenciaga ha descrito la coyuntura en la que, no sólo Julián Argilagos, sino también "otras personas involucradas" no respetaron el "bello" objetivo fundacional del museo de poner en valor y divulgar la memoria de su allegado.

Sin dar más datos, Medina Balenciaga ha criticado también a algunos miembros del Patronato que, según ha indicado, fueron elegidos "muchas veces" no por lo que "pudieran aportar" sino para contar con "nombres deslumbrantes".

Ha dicho también que como la designación de algunos de ellos fue casi "honorífica" tampoco hacían un "seguimiento cercano" del asunto que recaía en la Comisión Ejecutiva de la Fundación Balenciaga, donde, a su entender, no había una "fiscalización", no se hizo una gestión "profesional" y no se "supervisaba" el proyecto, que fue utilizado por algunos como "plataforma" y cierta "vanagloria" personal.

Ha precisado, en este sentido, que las reuniones de la comisión se hacían "cada varios meses", no contaban con un programa "como tal", las convocatorias "no se hacían como debían" y las actas "había que cogerlas con pinzas".

Este testigo ha comentado también que en la comisión no se fue "suficientemente firme" para "plantarse y hacer frente a Mariano Camio y a Julián Argilagos en su manera de hacer".

En cuanto al arquitecto cubano, ha indicado que no le pareció "centrado y con las ideas claras", ni supo por qué estaba en este proyecto ya que tenía una "falta de comprensión" de la figura de Balenciaga. "Era un poco frívolo y no me parecía competente" ha añadido, antes de reiterar que tampoco tenía una "buena opinión" respecto a su "cualificación".

En esta misma sesión, ha declarado el representante legal del Ministerio de Cultura en la Comisión Ejecutiva, quien ha dicho que cuando tomó posesión de su cargo se sorprendió por "el modo en el que se habían llevado las cosas" hasta entonces, así como por la "casi endémica falta de transparencia informativa" por parte de Camio que él apreció en las reuniones de este órgano.

Una situación que, según consta en las actas de las reuniones, le llevó a pedir "reiteradamente" información sobre los contratos de Argilagos, en algunos de los cuales existía una duplicidad que, no sabía si era "legal o no", pero que tampoco le pareció "correcta".

La también miembro de la Comisión Ejecutiva hasta 2003, la exdirectora de Arco Lourdes Fernández, ha dicho que era "absolutamente un exceso" el hecho de que Argilagos acumulara en su persona los cargos de conservador, custodio, comisario permanente y curator de la colección Balenciaga, figuras que en el mundo de la moda y el arte por lo general se reúnen en "un solo cargo", al tiempo que ha criticado los honorarios "siempre muy altos" que percibía por ello.

Fernández ha recordado que en la Comisión Ejecutiva hubo voces que cuestionaron la "profesionalidad" y "capacidad" de Argilagos para ser comisario de exposiciones, que sus funciones ni sus honorarios estaban claros y que el único que no dudaba de él era Camio, quien "siempre le defendía", a pesar de que tenían muchas discusiones entre ellos, a veces "muy desagradables".

Ha recordado, a este respecto, que el arquitecto cubano "no tenía pelos en la lengua", "quería que todo lo que planeaba se hiciera de esa manera" y "era difícil hacerle entrar en razón", y aunque Camio "lo intentaba", al final "se hacía lo que quería", ha dicho.

Esta testigo ha recordado además que Camio no les trasladaba información y que era él quien "tenía siempre toda la documentación en sus manos", al tiempo que ha constatado que desde el principio era "obvio" que el proyecto presupuestado en 4,8 millones de euros no se iba a construir en ese dinero , porque se avanzaba hacia un proyecto "cada vez más grandilocuente".