Diario Vasco

San Sebastián, 7 dic (EFE).- La Orquesta de Euskadi ha cerrado con éxito su presentación en la Herkulessaal de Múnich, una de las principales salas de conciertos de la ciudad alemana, donde además de interpretar a Elgar y Mahler, ha ejercido de embajadora de la música vasca con una selección de los Siete Lieder de Pablo Sorozábal.

La sinfónica vasca informa hoy en un comunicado de esta actuación de anoche, enmarcada en una gira que arrancó en la ciudad austríaca de Linz el 4 de diciembre y que concluirá mañana sábado en el Festspielhaus de Bregenz, también en Austria.

"La audiencia ha sido increíble, la orquesta estaba contenta, la actuación ha sido extraordinaria, y pienso que la gente no se podía creer lo extraordinaria que es esta orquesta. Estoy muy orgulloso de ellos", ha declarado el director de la agrupación, el estadounidense Rober Treviño, que tuvo que salir siete veces a saludar al concluir el concierto.

Treviño, que ya había dirigido a la Filarmómica de Múnich en esta misma sala, se ha mostrado "muy emocionado" por la nueva experiencia, que comenzó con la interpretación en euskera, por parte de la soprano alemana Mojca Erdmann, de los lieder "Amesetan", "Lotoren lorak" y "Ez dot sinisten" que Sorozábal escribió en 1929 durante su estancia en Leipzig, inspirado en los poemas de Heinrich Heine.

Tras las "Variaciones Enigma" de Elgar, la Orquesta de Euskadi acometió la cuarta sinfonía de Mahler, una de las más populares del compositor austríaco, que fue "aclamada y enormemente aplaudida", destaca la OSE en su nota.

Antes de abandonar el escenario, la sinfónica vasca ofreció dos bises: "Morgen", de "Las cuatro últimas canciones" de Richard Strauss, con Erdmann como solista, y el "Intermedio" de la zarzuela "La boda de Luis Alonso", de Gerónimo Giménez.

El consejero vasco de Cultura, Bingen Zupiria, que asistió al concierto, se mostró "impresionado por el numeroso público" que escuchó a la OSE y por las veces que Treviño salió a saludar.

"Si queremos salir al mundo como país, además de industria y economía hay que exportar cultura. La Orquesta de Euskadi lo ha demostrado, es un importante ejemplo", ha destacado.

Además de Zupiria, acudieron a esta sala Hércules de la Residencia de Múnich, antiguo palacio de la realeza bávara, el cónsul español en la ciudad alemana, Francisco Pascual de la Parte; representantes del Instituto Cervantes; la directora de la oficina de la Spri en Múnich, María Sarricolea, y miembros de la comunidad vasca residente en la ciudad.

Helmut Pauli, el programador que incluyó a la OSE en la agenda de la Herkulesaal, ha manifestado que la sinfónica de Euskadi "se puede comparar con las grandes orquestas porque se encuentra en el mismo nivel que ellas, tiene un sonido extraordinario y ha sacado colores de Mahler que no esperábamos".

"Ha sido un enorme placer haberla traído a Múnich", ha afirmado.