Diario Vasco

San Sebastián, 16 (EFE).- El director del Festival de Cine de San Sebastián, José Luis Rebordinos, considera que hay que "crear las formas" para que se "normalice" el acceso de las mujeres a la industria cinematográfica, aunque opina que este problema "no se soluciona con cuotas".

"Yo no voy a seleccionar una película que me parezca inferior a otra en función del género. Es un paternalismo que no comparto", ha asegurado Rebordinos en una entrevista con EFE, en la que reflexiona sobre las consecuencias "positivas y negativas" del movimiento "Me Too", que ha "obligado" al sector "a poner el foco en cosas a las que no daba ya ninguna importancia".

Pero no puede entender, por ejemplo, casos como el de Woody Allen, cuya última película no se estrenará pese a que no se haya encontrado "nada punible" en los procesos a los que se ha enfrentado tras las acusaciones de abusos. "Que su película no pueda salir ahora es muy triste", afirma.

Anuncia que el Zinemaldia firmará la Carta por la Paridad y la Diversidad en el cine suscrita por Cannes, en la que se establecen una serie de compromisos, algunos de los cuales cumple ya este certamen que cuenta con 28 mujeres entre las 34 personas de la plantilla, muchas de ellas en cargos directivos, y que trata además de dar visibilidad al trabajo de las cineastas de todos los tiempos.

El responsable del Festival dice que hay que conocer el problema para "intentar enfrentarlo", saber por qué las mujeres van "desapareciendo" en la etapa de profesionalización pese a ser mayoría en las escuelas de cine y un gran número entre los nuevos directores.

Explica que San Sebastián está recabando datos desde el pasado año para preparar un informe sobre en cuántas de las películas que seleccionan, de las 2.000 que visionan cada año, hay mujeres como realizadoras, productoras, guionistas, directoras de fotografía, etc.

"Si las que se producen son un 10 % vamos sobrados, pero si se produce un 50 % y elegimos un 20, algo falla", ha señalado.

En este 66 Zinemaldia, que se celebrará del 21 al 29 de septiembre, compiten por la Concha de Oro cinco directoras entre diecinueve títulos a concurso -Tuva Novotny, Claire Denis, Valeria Sarmiento, Naomi Kawase e Icíar Bollaín-, dentro de una Sección Oficial con "unas cuantas películas polémicas" que "no va a dejar indiferente a nadie".

Rebordinos tiene la impresión de que todas las ediciones que ha organizado en sus siete años en el puesto son "parecidas", también ahora, aunque en esta ocasión "el puzzle ha funcionado muy bien" y se ha conseguido un resultado "muy equilibrado" entre películas, industria y glamour.

Juliette Binoche, Laetitia Casta, Judi Dench, Danny DeVito y John C. Reilly son algunas de las estrellas que pisarán este año la alfombra roja, pero de lo que están especialmente satisfechos es de haber logrado que visiten el Zinemaldia intérpretes como Ryan Gosling, Robert Pattinson, Timothée Chalamet y Lily-Rose Depp.

"Que traigamos glamour que va a enganchar a gente de los 14 a los 35 años es bueno. Suele ser más difícil para nosotros porque somos un festival bastante cinéfilo en el fondo. No vamos a tener a nadie que se acerque a Judi Dench, que es la reina, pero tener a su lado, o al de Danny DeVito, ese glamour joven va a ser muy bonito", afirma.

Rebordinos asegura que la rica cosecha cinematográfica mostrada en los festivales de este año no perjudica a San Sebastián, sino "al contrario", ya que "cuando un año es muy fuerte suele haber para todos", lo que hace que secciones como Perlas y Zabaltegi-Tabakalera, que se nutren de filmes presentados en otros certámenes, sean "un auténtico lujo".

"Y para la Oficial va a ser también un buen año. Hay cuatro o cinco películas que van a gustar muchísimo y pocas de esas de 'bueno, no está mal'. Las hay que van a entusiasmar a unos y que a otros van a molestar. Va a haber debate, cruce de opiniones y eso siempre es interesante", advierte.

Una de las "perlas" de esta edición es "Roma", de Alfonso Cuarón, vencedora de la última Mostra de Venecia y que no fue seleccionada para Cannes por estar producida por Netflix.

"No voy a juzgar la política de Cannes porque es un festival al que admiro, dirigido por un amigo al que tengo mucho cariño y respeto. Además, las circunstancias de cada país son diferentes. Nosotros no tenemos ningún problema, pero si Cannes programa una película de Netflix se le echa encima toda la exhibición, que es muy fuerte", señala.

Comenta que cuando hace unos años dijo que los filmes de Netflix acabarían estrenándose en cines, algunas personas le llamaron "loco", y ahora "Roma" va a llegar a las salas comerciales en España.

Está convencido que, de la misma forma, el certamen francés acabará programando títulos de Netflix porque plataformas y festivales están "condenados a entenderse".

"Dentro de unos años cada distribuidor importante tendrá su propia plataforma y Netflix será una más, todo el mundo está digitalizando sus fondos. El cine está en evolución, son momentos muy apasionantes, de transformaciones, y soy optimista, porque estos cambios van a traer cosas mejores. Tenemos unos dispositivos maravillosos, tenemos a la técnica que nos está ayudando, y de eso solo pueden salir cosas buenas a medio plazo", subraya.