Diario Vasco

San Sebastián, 16 sep (EFE).- La inauguración parcial del nuevo Anoeta no tuvo ayer final feliz para una Real Sociedad que mantuvo en el nuevo estadio los vicios de esta temporada, en la que ha obtenido un sólo punto de los últimos nueve dejándose remontar en los tres partidos en los que estaba con ventaja en el marcador.

La "solvencia" que ayer demandaba Asier Garitano tras la derrota ante el equipo catalán tiene una clara referencia a este aspecto.

La Real empató en Leganés un partido que dominaba por 0-2, ante el Eibar en un encuentro en el que se adelantó en el marcador para caer 2-1, y ayer ante el Barça en el que sucedió lo mismo y Luis Suárez y Dembélé dejaron en nada el primer gol de Aritz Elustondo.

Esta derrota además empieza a difuminar el dominio de los realistas ante el Barcelona mantenido en los años anteriores, básicamente en Anoeta.

Ahora el equipo culé puede presumir de haber ganado los últimos seis encuentros, cuatro de liga y dos de copa, jugados ante los guipuzcoanos.

La Real, aparte de sus problemas para cerrar partidos bien encarrilados, mantiene sus defectos atrás y hasta ahora no ha conseguido en los cuatro encuentros de esta temporada dejar su portería a cero.

La mayoría de las críticas por todo ello han recaído en el argentino Gero Rulli, que ayer no estuvo afortunado en ninguno de los dos tantos azulgranas y desperdició un gran escaparate, sobre todo en su país, en un partido de difusión mundial por la presencia entre otros de su compatriota Leo Messi.