Diario Vasco

San Sebastián, 8 may (EFE).- La exposición "El oso en Gipuzkoa" (Hartza Gipuzkoan) reunirá hasta el próximo 30 de junio en la réplica de la cueva de Ekain diferentes restos y representaciones de las tres especies de este animal que en algún momento, desde la prehistoria hasta nuestros días, habitaron este territorio.

La muestra ha sido presentada hoy en una rueda de prensa en la que han participado su comisario, Aritza Villaluenga; el director de Cultura del Gobierno Vasco, Imanol Agote; la directora foral de Cultura, María José Tellería; el gerente de Ekainberri, Juanjo Aranburu, y la directora del Museo San Telmo, Susana Soto.

El oso de Deninger (Ursus Deningeri), que vivió hace unos 250.000 años; su evolución, el popular oso cavernario (Ursus Spelaeus), de hace entre 150.000 y 25.000 años; y el actual oso pardo (Ursus Arctos), llegado a Europa hace unos 90.000 años y extinguido en Gipuzkoa hacia el siglo XVI, son los protagonistas de esta exposición que mostrará a los visitantes dos cráneos, dos colmillos y dos fémures de estas especies recuperados en 16 cuevas y yacimientos prehistóricos del territorio.

La muestra, que posteriormente rotará por distintas localidades guipuzcoanas, contará además con dos réplicas de pequeñas representaciones de osos talladas en piedra arenisca y que fueron descubiertas en la cueva de Isturitz, en el País Vasco francés, así como con la réplica de la conocida pintura rupestre de Ekain, que representa una hembra de oso pardo con su cría.

No obstante la pieza más destacada de todas ellas es un cráneo de unos 200.000 años de antigüedad, localizado en 2009 en la gruta de Lezetxiki (Gipuzkoa) en perfecto estado de conservación y que es el único en Europa, junto a otro hallado en Grecia, que ilustra la transición evolutiva entre el oso de Deninger y el cavernario.

Las piezas expuestas permitirán apreciar además las diferencias de peso y tamaño entre las tres especies, ya que la más primitiva de ellas, el oso de Deninger, que era omnívoro, podía llegar a pesar unos 600 kilos, mientras que su pariente, el oso cavernario evolucionó hacia una talla mayor, con una envergadura de hasta 3,5 metros y un peso de unos 800 kilos, a pesar de ser prácticamente vegetariano.

Según ha explicado Villaluenga se piensa que una de las causas de la desaparición del cavernario fue su dieta, porque el inicio de su declive, hace unos 50.000 años, coincidió con los momentos más fuertes de la última glaciación, en la que previsiblemente se produjo una gran disminución de la biomasa disponible.

Villaluenga ha descartado la posibilidad de que la desaparición de estos osos fuera debida a una posible competencia con los humanos por los recursos ya que, según ha dicho, no hay ninguna prueba de que, en el sur de Europa, durante la prehistoria, los humanos cazaran osos dado que ambas especies se evitaban.

La exposición está organizada por el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa, Gordailua, en colaboración con el Museo de San Telmo, que se ha encargado de la museística, y Ekainberri, la réplica de la cueva de Ekain.

Esta muestra será la primera de una serie de experiencias itinerantes que se organizarán en distintos puntos del territorio para la difusión de las colecciones que atesora Gordailua en colaboración con los museos y agentes culturales de Gipuzkoa.

Por otra parte, el gerente de Ekainberri, Juanjo Aranburu, ha recordado que en 2018 se cumplirán diez años de la apertura de esta réplica, que por este motivo está programando visitas virtuales a la cueva original, y ampliará su espacio físico para dar a conocer la vida en el exterior de las cuevas de los humanos prehistóricos, a los que dará un mayor protagonismo.