Diario Vasco

San Sebastián, 13 feb (EFE).- "Un jardín japonés: Topografías del vacío" es el título de la exposición que acoge desde hoy el Museo San Telmo de San Sebastián, donde la artista madrileña Esther Pizarro invita a explorar las raíces filosóficas de los jardines nipones.

La propia autora y la comisaria de la muestra y responsable de Casa Asia, Manene Gras, han presentado hoy, junto a responsables del museo donostiarra, esta muestra que fue inaugurada hace un año en Madrid y, tras pasar por Barcelona y Granada, permanecerá ahora en San Sebastián hasta el 18 de mayo.

Se trata de una instalación que reproduce la topografía japonesa a través de contenedores escultóricos sobre los que descansa la vegetación, que a su vez trata de reflejar los cambios sociales y urbanos del Japón contemporáneo.

El microcosmos vegetal creado por Pizarro, doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, está inspirado en el tipo de jardines japoneses "secos", los que no incluyen elementos de agua, y está compuesto de musgos y plantas liofilizadas y preservadas, así como una veintena de bonsáis, unas 20 toneladas de sal marina y unos contenedores negros de madera prensada.

Metacrilato opal negro y lámparas led, completan los materiales de la instalación, cuya elección, según ha explicado Pizarro, resultó difícil porque aspiraba a recrear un organismo vivo pero con los condicionantes de un mínimo mantenimiento y gran resistencia a la itinerancia.

El visitante puede caminar dentro del particular jardín y su "mar de sal" y dejarse seducir, a través de los sentidos, de su intenso colorido, su singular textura, sus evocadores sonidos o el ciclo luminoso natural que se produce a lo largo del día.

Pizarro ha dicho que su propuesta artística es "muy visual" y aspira a explorar las raíces filosóficas que encierran los jardines nipones, en los que cada trazo, cada planta y cada color posee su propio significado.

Al igual que los auténticos, el jardín japonés de Esther Pizarro constituye una representación del mundo en el que "cada elemento tiene su por qué", así como "una experiencia relajante que conecta con el interior e invita a la meditación".

La artista especializada en investigar "espacios urbanos" ha aclarado sin embargo que su obra es "un jardín cartográfico pero también una cartografía vegetal", un juego de palabras en el que se apoya para explicar que no ha pretendido "hacer un jardín japonés", sencillamente porque ni es japonesa, ni paisajista, pero sí ahondar desde el terreno artístico en este elemento fundamental de la cultura nipona.

La ausencia de escala y una casa de té como única construcción arquitectónica completan la descripción de la muestra, que se estructura sobre el trazado del mapa del archipiélago nipón, donde cada contenedor representa las ocho regiones en las que se divide políticamente el país, los colores de las plantas, la densidad demográfica, y los bonsáis señalizan las urbes más pobladas.

Producida por Matadero Madrid y Casa Asia, la comisaria de la muestra y responsable de esta última entidad ha agregado que la obra de Pizarro respeta "la norma según la cual el 'shakkei' o enmarcado es la primera condición para que el jardín exista como tal".

Gras ha destacado la trayectoria de Pizarro en el denominado "arte público" y ha elogiado su perfil práctico y resolutivo, que le ha permitido abordar una idea que ha encuadrado en el auge de "un nuevo japonismo", por el auge que ha cobrado en el siglo XXI el interés por la cultura oriental en general y la filosofía y estética japonesa en particular.

San Telmo Museoa ha organizado una decena de actividades paralelas a la exposición, entre las que destacan los talleres o visitas guiadas que protagonizará la propia artistas, un "show-cooking" de cocina japonesa o la serie de conferencias a cargo de artistas como Alicia Chillida.