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Teherán, 1 ago (EFE).- La Guardia Revolucionaria, las Fuerzas Armadas y miembros del Gobierno de Irán coincidieron hoy en afirmar que las sanciones contra el jefe de la diplomacia iraní, Mohamad Yavad Zarif, son una muestra de "la frustración" de Estados Unidos en su enfrentamiento con la República Islámica.

En un comunicado, la Guardia Revolucionaria (la unidad de élite del sistema de defensa de Irán) calificó de "ridículo e ilegal" el movimiento de Washington para intentar "silenciar el discurso orientado a la resistencia (contra EEUU)" de Zarif.

"La arrogancia global (EEUU) no pudo soportar el discurso en expansión de la Revolución Islámica", aseguró la Guardia Revolucionaria, que agradeció al ministro de Exteriores sus esfuerzos por luchar "contra la propaganda de los enemigos en la escena internacional".

Los Guardianes indicaron que la medida muestra "la frustración" de Washington por la ineficacia de las sanciones que impuso a Irán el año pasado tras retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015.

Por su parte, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, dijo que las sanciones reflejan, además de frustración, "la humillación" que ha sufrido EEUU por sus "sucesivas derrotas" ante Irán.

En este sentido, la nota incide en el escaso seguimiento que tuvo a nivel internacional el llamamiento de EEUU a formar una coalición naval en el golfo Pérsico en medio de sus tensiones con Irán.

La frustración y la "falta de lógica" también fueron destacadas en un mensaje de Twitter por el primer vicepresidente de Irán, Eshaq Yahanguirí.

Según Yahanguirí, sancionar a Zarif es otra prueba de la "hipocresía y deshonestidad" de EEUU al llamar a negociaciones con Irán.

"Incluso sus enemigos (...) reconocen su habilidad para dialogar y crear oportunidades para evitar enfrentamientos y guerras", aseveró.

El Gobierno estadounidense decidió sancionar el miércoles a Zarif por encargarse como su portavoz de implementar la "agenda imprudente" de la teocracia islámica en el mundo y ser "cómplice" de sus "actividades malignas".

Pese a su política de "máxima presión" contra Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado su deseo de dialogar y, ayer, el Gobierno reiteró esa postura, pero excluyendo a Zarif.

El ministro iraní de Exteriores se mofó hoy de las sanciones en su contra y denunció que sus llamamientos al "diálogo y la paz" suponen "una gran amenaza" para la agenda de EEUU y sus aliados en Oriente Medio.