Diario Vasco

El Cairo, 1 ago (EFE).- Tras semanas de escalada de violencia y centenares de muertos civiles en Idlib, el último bastión opositor en Siria, el Ejército leal al presidente sirio, Bachar al Asad, anunció hoy un alto el fuego unilateral e inmediato aunque condicionado a esa provincia septentrional.

La decisión se produce después de que en el último mes se registrasen más de medio millar de bajas civiles en Siria y de que la ONU anunciase hoy una investigación de los daños a instalaciones civiles durante la ofensiva del Gobierno sirio, con apoyo ruso, en Idlib.

A pesar de que el cese de hostilidades se aplicará desde hoy mismo, el Ejército sirio ha puesto como condición que se cumpla con lo prescrito por el acuerdo del pasado septiembre entre Rusia y Turquía para desmilitarizar la provincia.

"Se aprueba el alto el fuego en la zona de baja tensión en Idlib a partir de hoy con la condición de que se aplique el acuerdo de Sochi, que estipula el retroceso de los terroristas a 20 kilómetros de la línea de la zona de distensión en Idlib y la retirada de armas pesadas y medianas", informó la agencia estatal siria Sana.

El pacto de Sochi detuvo entonces una potencial ofensiva gubernamental contra la región y estableció un cinturón humanitario para los cerca de 3 millones de personas que se estima viven en ella.

El anuncio de hoy coincide con la decimotercera ronda de negociaciones del proceso de Astaná para la verificación del alto el fuego en Siria entre Rusia, Turquía e Irán -los tres Estados garantes del alto el fuego en ese país- que tiene lugar desde hoy en Kazajistán con el foco en Idlib.

Además de representantes de la ONU, por primera vez en las consultas participan observadores de Irak y el Líbano y se espera que las partes hagan públicas mañana las conclusiones de las consultas.

El alto el fuego supondría el primer respiro para la población de Idlib y las provincias aledañas de Hama y Alepo, desde que en abril las fuerzas sirias lanzaron una ofensiva no declarada en esa zona.

La violencia en el noroeste sirio alcanzó su punto álgido la semana pasada, cuando se produjeron cerca de un centenar de víctimas mortales, casi 40 de ellas sólo en supuestos bombardeos rusos contra la localidad de Maarat al Numan, en el sur de Idlib.

El mes de julio ha sido el más mortífero de 2019 con al menos 507 civiles fallecidos, más de un tercio de ellos menores, según informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una ONG con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno.

Horas antes de que el Ejército sirio anunciase el alto el fuego, la ONU anunció una investigación sobre los sucesos ocurridos en Idlib.

"El secretario general (...) ha decidido establecer un grupo de investigación interno de la sede de la ONU para investigar una serie de incidentes que han ocurrido en el noroeste de Siria", dijo su portavoz, Stéphane Dujarric, en un breve comunicado.

El anuncio de Naciones Unidos ha suscitado las críticas de Rusia, aliada del Gobierno de Al Asad y que ha considerado el paso un "error", en palabras del representante permanente adjunto de Rusia ante Naciones Unidas, Dmitry Polyanskiy.

Por contra, Washington apoyó la decisión de la ONU.

"Incluso si hay terroristas escondidos en Idlib, eso no es excusa para bombardear a tres millones de personas que ya han sido desplazadas de manera interna", dijo en rueda de prensa el enviado especial estadounidense para Siria y ante la coalición global contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), James Jeffrey.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, condenó la pasada semana el ataque sistemático contra escuelas y centros de salud en el noroeste de Siria y rechazó la "aparente indiferencia internacional" ante estas acciones.