Diario Vasco

Varsovia, 31 jul (EFE).- Varsovia conmemora este jueves el 75 aniversario de su levantamiento contra la ocupación alemana, el mayor de los protagonizados por los habitantes de una ciudad europea contra las fuerzas nazis, y en el que murieron unas 200.000 personas, en su mayoría civiles, en una lucha desigual contra un ejército profesional.

"El alzamiento de Varsovia es un ejemplo de la capacidad de los polacos de unirse en actos de auténtico heroísmo colectivo", afirmó el presidente de Polonia, Andrzej Duda, en un acto con supervivientes del levantamiento horas antes de la celebración del aniversario.

Uno de esos supervivientes es Rzyrzard Dworak, de casi 92 años, quien rememora el levantamiento como una lucha en la que todos los polacos se unieron, ya que "era nuestra obligación como patriotas, aunque sabíamos que sería muy difícil derrotar a los alemanes", explicó a Efe.

Dworak fue detenido varias veces por los ocupantes nazis, incluida la temida Gestapo, que le sometió a tortura y de quienes escapó cuando iba a ser trasladado en un convoy ferroviario a Alemania, semanas antes de que los varsovianos se levantasen en armas contra la ocupación.

Este veterano recuerda la vida bajo el dominio nazi, como los varsovianos aprendieron a caminar con la cabeza baja y los ojos hundidos en el suelo para evitar que los soldados nazis sintiesen algún tipo de provocación y les golpeasen por ello o, peor aún, los arrestasen.

El levantamiento de Varsovia cuenta con su propio museo, ubicado en la capital polaca y visitado cada año por cerca de 600.000 personas, según señaló a Efe su responsable de exposiciones, Szymon Niedziela, quien asegura que visitar este museo es "necesario para conocer y entender la esencia de la ciudad"

"El levantamiento es la batalla más sangrienta en la historia de Polonia, porque después de este acontecimiento, la ciudad dejó de existir física y demográficamente, es por eso que hasta hoy este hecho sigue siendo un gran orgullo en nuestra historia pero también una gran tragedia", explica Niedziela.

"Fueron los dos meses (el levantamiento estalló el 1 de agosto y duró hasta el 2 de octubre, 63 días) más desoladores en la historia de esta ciudad, con casi 200.000 varsovianos asesinados brutalmente, a veces incluso quemados, por los alemanes", recuerda.

El museo del levantamiento es un centro interactivo que conmemora el que fuera el mayor despliegue de la resistencia durante la II Guerra Mundial en una Europa bajo la ocupación nazi, un acontecimiento que marcó la destrucción de una ciudad que hoy se ha reconstruido pero que no olvida su pasado.

La exposición multimedia recoge el ambiente que se respiró durante los 63 días de lucha, no solo desde la perspectiva militar, sino también a través del día a día de la población civil y del terror comunista que siguió a la posguerra.

El 1 de agosto de 1944, cerca de 25.000 soldados mal equipados del ejército clandestino polaco, en su mayoría jóvenes sin experiencia militar, se levantaron en armas contra los ocupantes nazis de Varsovia.

Pronto se sumaron a ellos varios miles de residentes, quienes pese a su heroísmo fueron masacrados por el ejército alemán que ocupaba la ciudad, entre ellos varias unidades de las aterradoras SS.

Como cada 1 de agosto, a las 17.00 hora local (15.00 GMT) la capital polaca se paraliza en un respetuoso silencio sólo roto por las sirenas y las campanas de las iglesias, en recuerdo de la hora exacta en la que comenzó el alzamiento, el mismo día de 1944.

La ciudad recuerda ese hecho decorada con banderas de Polonia y Varsovia, y con multitud de actos, conciertos y conferencias organizados en su recuerdo.

El Levantamiento de Varsovia duró 63 días y no sólo se saldó con 200.000 muertos, la mayoría civiles, sino que los combates dejaron la capital polaca totalmente arrasada y una población desmoralizada que, semanas después, veía como el Ejército soviético desfilaba por las calles de la ciudad para quedarse cuatro décadas.

Aunque el levantamiento no prosperó en términos militares, la lucha desesperada de los varsovianos por su independencia ha quedado en la memoria colectiva de Polonia, e incluso sobrevivió a la propaganda soviética que intentó por todos los medios olvidar el heroísmo de la resistencia contra el nazismo durante la II Guerra Mundial.