Diario Vasco

Barcelona, 13 jul (EFE).- Xavier Mateu, ganador del popular concurso de Televisión Española ?Un millón para el mejor?, emitido entre 1968 y 1969, explica en una entrevista con Efe su experiencia tras ser la primera persona en hablar catalán para toda España, cuando notificó a su familia que había conseguido el gran premio.

Ahora, 50 años después, este físico y doctor en Electrónica ha escrito un libro, todavía pendiente de editar, en el que narra los entresijos del concurso, especialmente para los más jóvenes, como sus propios nietos, que no lo pueden encontrar en Internet, con la intención de que su experiencia perdure en el tiempo.

Mateu (Barcelona, 1941) recuerda cuando vio el anuncio en TVE en el que Joaquín Prat, quien sería el primer presentador del concurso, buscaba al "hombre ideal para el último tercio del siglo XX".

Mateu, que con 27 años estaba "muy solo" porque acababa de volver de estudiar un doctorado en la Universidad de Toulouse (Francia) y todos sus amigos se habían casado, consideró que sería una buena oportunidad para "socializar".

Así, participó primero como jugador individual, ganando medio millón de pesetas, y meses después en "la gran final", en la que había en juego un millón entero para un solo concursante, que Mateu consiguió, convirtiéndose en el participante que más había recaudado, con un total de un millón y medio de pesetas.

Al informar a sus familiares sobre su victoria, el físico lo hizo en catalán porque era su "única forma de comunicación" con ellos, lo que causó "una gran alarma entre el personal y que los teléfonos no pararan de sonar".

"La única consecuencia que hubo, y que me preocupó, fue que algunos trabajadores me dijeron que había jugado con el pan de sus hijos, que era un insensato", lamenta Mateu.

Aunque un millón y medio de pesetas equivale a poco más de nueve mil euros, Mateu dice que, con la inflación, logró "probablemente lo que sería un millón de euros actuales", que le permitieron comprarse un piso de 100 metros cuadrados en el Eixample de Barcelona, un descapotable Seat modelo 850 Spider e invertir el resto, por lo que "nunca" ha tenido que pagar una hipoteca.

El doctor en Electrónica, que ha trabajado en la multinacional IBM y ha dirigido el Centro Informático de la Generalitat, estuvo trece lunes en pantalla, visto por millones de telespectadores -había un único canal-, entre los que destaca a uno en particular: el dictador Francisco Franco.

?Fue una de las primeras cosas que me dijeron al llegar; nadie lo decía muy alto pero todos sabían que Franco seguía el programa?, asegura Mateu.

"Un millón para el mejor", que fue enormemente popular, se basaba en pruebas de todo tipo, entre las que Mateu evoca especialmente la de adivinar de qué piel estaban hechos cuatro abrigos: "¿ocelote, jaguar, leopardo o bisonte?".

Confiesa que una de las modelos que contrataron para lucir los abrigos le avisó a través del primo de Mateu, así que, unos días antes del programa fue a una peletería a estudiar las diferencias.

"Cuando acerté, se quedaron petrificados, nadie lo entendía porque confiaban que con aquella prueba se iban a deshacer del concursante catalán", rememora Mateu.

Otras pruebas que tuvo que superar fueron pedalear dos kilómetros en una bici estática, echar un pulso o, de entre seis despertadores, señalar de espaldas en cuál estaba sonando una alarma.

Cuando el físico llegó hasta la final, le llegaron muchos mensajes emotivos, aunque "no en avalancha porque no había mucha posibilidad de emociones en aquella época".

De hecho, afirma que "había influencias por detrás del concurso", especialmente para "favorecer" a otro participante, el alcalde de Belmez (Córdoba) y jefe local del Movimiento, Rafael Canalejo, para quien el paso por el programa supuso "un salto publicitario enorme".

Medio siglo después, Mateu ve poco la televisión y admite que necesitaría "un poco más de suerte y mucha preparación" para concursar de nuevo, ya que ha "desconectado" de muchos temas.