Diario Vasco

París, 13 jul (EFE).- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha lanzado el primer código internacional contra explotación sexual, el acoso y el abuso en el sector humanitario, informó hoy esta institución.

"Debería ayudar a los países a estar mejor equipados para mejorar los sistemas de prevención y respuesta en el sector humanitario, con un marco claro que pone en primer lugar a las víctimas y supervivientes", señaló la OCDE en un comunicado.

El protocolo insta a desarrollar políticas, estrategias y planes de trabajo para evitar esos abusos y dejar claro que la falta de respuesta adecuada no será tolerada.

Asimismo, aboga por establecer códigos de conducta para prevenir ese comportamiento y asegurarse de que estos son comunicados a miembros de agencias humanitarias y países en desarrollo con los que se trabaje.

El plan también invita a tener un protocolo bien definido para que se sepa a quién hay que transmitir los abusos cuando se detecten y cómo apoyar a las víctimas y supervivientes, incluido de manera financiera.

Las recomendaciones que quiere que los gobiernos apliquen en las agencias nacionales de ayuda no son vinculantes, pero reflejan el compromiso de esos países e invita a los no pertenecientes al CAD a aplicarlas.

Esta hoja de ruta insta asimismo al grupo de la OCDE encargado de la igualdad de género a que compruebe su aplicación y entregue su primer análisis en los cinco años siguientes a su adopción y "al menos" cada diez años a partir de entonces.

El caso más mediático de abusos en el sector humanitario fue el protagonizado por la ONG británica Oxfam.

La Comisión de Beneficencia del Reino Unido concluyó el pasado junio que no investigó adecuadamente las denuncias sobre explotación sexual que algunos de sus directivos y cooperantes llevaron a cabo al organizar orgías y contratar a prostitutas en Haití tras el devastador sismo de 2010.

Las conclusiones del organismo regulador de las asociaciones de beneficencia británica apuntaron que Oxfam no solo no hizo caso de las advertencias expresadas por su propio personal de que se estaban llevando a cabo prácticas que no cumplían con los estándares de la ONG, sino que tampoco cumplió las promesas hechas al destaparse el escándalo.