Diario Vasco

Zaragoza, 12 jul (EFE).- Cuatro décadas después del incendio del Hotel Corona de Zaragoza, en el que murieron 78 personas y otras 113 resultaron heridas, los familiares de los fallecidos han recordado estas trágicas pérdidas con una rosa blanca por cada nombre propio.

El Jardín de Víctimas del Atentado Hotel Corona de Aragón, habilitado el año pasado como lugar de encuentro y memoria, ha sido el escenario de este homenaje, en el que han participado supervivientes, familiares y representantes políticos, de asociaciones y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

El jueves 12 de julio de 1979, pasados pocos minutos de las 8 de la mañana, el Hotel Corona de Aragón ardió rápidamente dando lugar a una de las mayores tragedias acontecidas en los últimos tiempos en la ciudad y que hizo que se planteara la incógnita de si el fuego fue fortuito o un atentado.

Pese a la rapidez de la intervención de los bomberos, cuyo cuartel estaba en las inmediaciones, hubo 78 fallecidos y 113 heridos. "Pocos incendios de edificios similares han causado tal cantidad de muertos y heridos", ha señalado durante el acto la portavoz del grupo de víctimas y familiares, Fátima García.

Ha recordado que el céntrico hotel, de 247 habitaciones, se encontraba al 70 % de su capacidad con personas que se habían desplazado a Zaragoza por razones personales y laborales, provenientes de toda españa y del extranjero.

Entre los allegados de los fallecidos, recuerdos como el de Ana Hinojosa, trabajadora del Hotel Corona y que afortunadamente ese 12 de julio se encontraba de día libre.

Su compañera y amiga Maite falleció en el incendio, no sin antes llamar puerta por puerta a todos los clientes de la planta, tal y como narró la única familia de ese piso que consiguió salvar la vida.

"Todos fueron víctimas y es una pena que no se reconozca que fue un atentado", ha manifestado Hinojosa.

Y todos ellos han sido homenajeados hoy, con nombres y apellidos, después de guardar un minuto de silencio por los fallecidos que, como ha recordado el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, "tardaron mucho más en ser reconocidas como víctimas".

"Posiblemente el atentado del Corona de Aragón ha sido uno de los más cruentos que hemos tenido en Zaragoza", ha expresado Azcón en su discurso, en el cual ha destacado la "especial deuda" de la ciudad hacia los afectados por este suceso.

No fue hasta el año 2000 cuando la Administración del Estado reconoció la situación de víctimas del terrorismo e indemnizó como tal a las familias, aunque nunca se llegó a considerar como atentado por la vía penal.

El ministro de Interior en ese momento, Jaime Mayor Oreja (PP), ha sido uno de los presentes en el homenaje y, en declaraciones a los medios de comunicación, ha manifestado que sin que todavía hubiera un calificativo judicial concreto, su Gobierno tuvo una "actitud" para considerarlas como víctimas.

"Ojalá hubiera habido una investigación determinante, concreta y definitiva, pero hay muchos crímenes que no han sido esclarecidos ni en cuanto a su autoría", ha lamentado el exministro, quien ha considerado que lo importante es que al menos con las víctimas sí que se ha hecho justicia.

Una de las caras más visibles de esta lucha por el reconocimiento de los fallecidos es María Gracia Roca, que perdió a su marido en el incendio y que también ha participado en este homenaje para dar voz a "una gran familia unida por el dolor innecesario de unos desconocidos terroristas".

En su intervención ha recordado el momento en el que después de años de batallar por la memoria fueron reconocidos como víctimas del terrorismo: "En el año 2000, después de tanto pataleo, nos abrieron las puertas para empezar a escucharnos y nunca olvidaré ese día; algo nuevo había empezado en mi vida".

Roca ha mostrado su agradecimiento al apoyo prestado tanto por el Ayuntamiento de Zaragoza como por el Justicia de Aragón, pero no hacia el Gobierno de la comunidad, que siente que no ha estado a su lado, aunque "está a tiempo de rectificar".