Diario Vasco

Teherán, 12 jul (EFE).- La Guardia Revolucionaria iraní ha lanzado una ofensiva contra las bases de grupos separatistas kurdos en la frontera con la región autónoma del Kurdistán iraquí, en represalia por recientes ataques terroristas perpetrados en su territorio.

El objetivo de los bombardeos, que comenzaron el pasado miércoles pero de los que no se informó hasta hoy, han sido centros de operaciones y de entrenamiento de estos grupos, considerados terroristas por el Gobierno de Teherán.

Los ataques con misiles, aviones no tripulados y unidades de artillería causaron la destrucción de varias posiciones de los grupos kurdos y "un gran número" de bajas en sus filas, según el comunicado publicado por la Guardia Revolucionaria, que no aclara si los bombardeos fueron realizados únicamente en territorio iraní o también al otro lado de la frontera.

Este cuerpo militar de élite denunció que los terroristas han intentado usar a civiles como "escudos humanos", por lo que urgió a la población a mantenerse alejada de las bases de los grupos separatistas.

La nota explicó que la ofensiva es "en respuesta por los recientes ataques terroristas en zonas de las regiones del oeste y noroeste de Irán por parte de grupos antiiraníes afiliados a la arrogancia mundial (EEUU)".

El pasado martes, tres efectivos de la Guardia Revolucionaria iraní murieron y un cuarto resultó herido en un ataque contra su vehículo en la ciudad de Piranshahr, en la provincia de Azerbaiyán Occidental, fronteriza con Irak y Turquía.

También en Azerbaiyán Occidental, los militares de la base Hamze Seyed Olshohada desmantelaron el pasado 24 de junio un grupo terrorista en la zona de Chaldoran.

Además, ayer, cuando ya había comenzado la ofensiva, la Fuerza Terrestre de los Guardianes informó de que había "aplastado a un grupo terrorista vinculado con la arrogancia mundial" que pretendía introducirse en el país y llevar a cabo "actos de sabotaje".

Esto ocurrió en la provincia noroccidental de Kermanshah, de mayoría kurda, donde se registraron enfrentamientos entre estos extremistas y las fuerzas de la base Nayaf Ashraf de los Guardianes en los que falleció un militar iraní.

Los choques entre grupos separatistas kurdos y las fuerzas de seguridad iraníes son habituales en zonas fronterizas con Irak y Turquía, donde también hay una importante comunidad kurda.

Los kurdos son la minoría étnica más numerosa sin Estado propio, integrada por 30 millones de personas repartidas principalmente entre Turquía, Irán, Irak y Siria.

En Irak, tienen su propio gobierno en la región autónoma del Kurdistán iraquí, a la que las autoridades iraníes acusan de no actuar contra los separatistas iraníes.

En su nota de hoy, la Guardia Revolucionaria indicó que ya había pedido al Gobierno del Kurdistán iraquí que impidiera a los grupos terroristas establecerse y operar en las zonas cercanas a la frontera común con Irán.

Como estas advertencias no fueron tenidas en cuenta y a la luz de los recientes ataques, el cuerpo militar de élite decidió actuar contra las posiciones kurdas, al tiempo que advirtió de que "responderá con dureza cualquier agresión contra la seguridad de Irán".

Así hizo el septiembre de 2018, cuando bombardeó con misiles la sede del separatista Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI) en el Kurdistán iraquí, matando a nueve personas.

En ese mes, Irán fue también blanco de un atentado terrorista contra un desfile militar en la ciudad de Ahvaz que causó 24 muertos y 60 heridos y que fue reivindicado por un grupo separatista árabe y por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Las autoridades iraníes acusan a EEUU de respaldar tanto a los separatistas árabes como kurdos con el objetivo de desestabilizar Irán, en el marco de su política hostil contra el país persa.

La tensión entre Irán y EEUU se encuentra asimismo en un punto muy álgido debido a los ataques de los últimos meses a petroleros y buques cisterna en el golfo Pérsico de los que Washington responsabiliza a Teherán.

Irán niega su implicación en estos ataques pero se atribuyó el pasado 20 de junio el derribo de un avión no tripulado estadounidense que, según la Guardia Revolucionaria, violó el espacio aéreo iraní.

A su vez la Guardia Revolucionaria fue designada grupo terrorista por EEUU el pasado abril y, en reciprocidad, Teherán hizo lo mismo con las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio, lo que ha agravado la crisis.