Diario Vasco

La Haya, 14 jun (EFE).- El grupo terrorista Estado Islámico (EI) promueve una "autoridad patriarcal" pero eso no ha impedido que las mujeres yihadistas hayan jugado un rol "importante" en la producción y difusión de su propaganda, compaginada con su papel "preferido" de la tradicional madre y esposa.

Aunque el EI no sea el primer movimiento yihadista en atraer combatientes femeninas, pues ya lo hizo Al Qaeda en su momento, la agencia policial Europol sugiere - en un informe publicado este viernes - que "la mayor asimilación de mujeres dentro de la organización contribuyó al rápido ascenso" del grupo.

Los expertos internacionales tienen claro que las mujeres "se han vuelto indispensables" para el EI, en zonas de conflicto como Oriente Medio o Asia, y también en Occidente, lo que incluye -señalan- en territorio de la propia Unión Europea, según resultados de esta investigación del Centro Europeo contra el Terrorismo de Europol, que dirige el español Manuel Navarrete.

"Juegan su papel en la consolidación de la organización, producen y difunden propaganda y parece que se les han otorgado roles más proactivos en el campo de batalla. Preocupa que esto pueda allanar el camino para posibles cambios importantes en el papel de las mujeres yihadistas en el futuro", advierte Europol.

¿Cómo es posible que un grupo que, por excelencia, defiende una autoridad patriarcal, pueda atraer a tantas mujeres?. La respuesta está tanto en su dialéctica con respecto a lo que se espera de ellas como en la capacidad de la organización para "utilizar la jurisprudencia islámica para moldear" su papel dentro de la yihad, haciéndoles ver que son primordiales.

La primera vez que se mencionó a las mujeres en la revista Rumiyah, publicada por el EI entre 2016 y 2017, se las describió como las "aliadas" de los hombres, lo que indica que son valoradas como "madres para la próxima generación" de yihadistas, "guardianas" de la ideología extremista y "actores por derecho propio".

Como contraste con grupos como Al Qaeda, el Estado Islámico ha mencionado la posibilidad de "autodesarrollo femenino", incluso a través de la educación o ejerciendo como médicos de la yihad, y tampoco ha mostrado su oposición a que viajen solas y sin un tutor masculino desde, por ejemplo países europeos, a los territorios controlados por sus combatientes.

A pesar de estas transformaciones, el papel "preferido" por las combatientes femeninas sigue siendo el de mujer tradicional que cuida de la casa y apoya a su familia y esposo, mientras inculca a sus hijos "el amor a la yihad y el sacrificio", con el principal objetivo de contribuir a la construcción de un Estado islámico.

De hecho, no parece "espantar" a las seguidores de esta ideología que el EI promueva de manera "descarada y enfática" un claro patriarcado en el que los hombres siguen estando a cargo de las mujeres, reforzando la segregación por sexos y restringiendo extremadamente el movimiento de las mujeres tanto fuera como dentro del hogar.

En las publicaciones en inglés, diferentes voces femeninas, como la de Um Sumaya al Muhayira, han promovidas los intereses del EI de forma "contundente", ya sea llamando a la esclavitud sexual o instando a las esposas de los musulmanes suníes que luchan contra los yihadistas a que abandonen a sus esposos "apóstatas".

El incentivo yihadista ha calado en ellas también por su "neutralidad" en muchos aspectos, porque "se enfoca en ideas y conceptos que hablan de las emociones de hombres y mujeres en igual medida", como la idea del "renacimiento del califato islámico", y las considera "la primera línea de defensa contra los tildados de esfuerzos occidentales para erradicar la auténtica identidad musulmana"

Sin embargo, el grupo terrorista tampoco ha pintado un mundo de maravillas y ha retratado las dificultades que pueden esperar las posibles reclutas en su nuevo hogar, como el "sufrimiento y la adversidad inminente", pero entendidas por ellos como un "plan de Dios y un escalón hacia el paraíso".

El EI no ha intentado "rearticular" el discurso sobre los derechos de las mujeres en el islam, dice la agencia europea, y su argumento sigue siendo "incrustado dentro de los marcos de referencia clásicos" justificados en "la jurisprudencia islámica tradicional".

Las mujeres estarían dispuestas a adaptarse a las exigencias del líder Abu Bakr al Bagdadi, e incluso "a usar la violencia" física, si la ideología extremista lo permitiera, y aunque "todavía no es su rol", dice Europol, esto puede cambiar en cualquier momento, dependiendo de las necesidades estratégicas del grupo terrorista y los desarrollos sobre el terreno.