Diario Vasco

Quito, 14 jun (EFE).- Ecuador confía plenamente en la promesa de Londres de que Julian Assange no será extraditado a un país donde pueda afrontar pena de muerte o torturas, y asegura que su destino está en manos de una legislación, la británica, que así lo exige también.

"En este momento Assange está sujeto a la jurisdicción y leyes británicas, que establecen que no se puede otorgar la extradición de una persona a un país que no da garantías de que la persona no vaya a estar sujeta a la pena de muerte o sufrir torturas o malos tratos", dijo este viernes el ministro de Exteriores ecuatoriano, José Valencia en una entrevista con Efe.

Lo hizo horas después de que una jueza británica dispusiera que el juicio de extradición a EE.UU. del fundador de WikiLeaks comenzará el 25 de febrero de 2020.

El titular de la diplomacia ecuatoriana insistió en que el Gobierno de Londres dio "una garantía que va apegada a lo que dispone la ley británica", de la que "no tenemos por qué dudar" porque "es la palabra de un Estado y de un Gobierno serio", añadió.

Requerido por las justicias de EE.UU. y Suecia, Assange estuvo refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres entre 2012 y el pasado 11 de abril, cuando Quito puso fin al asilo que le concedió siete años atrás y después de un año de enfrentamiento judicial con el activista, que llegó a demandar a sus anfitriones por supuesta violación de derechos.

Antes de anularlo, el propio Valencia gestionó con Londres las garantías de que el activista australiano, que cumple prisión en Reino Unido por violación de medidas cautelares en 2012, no sería extraditado a ningún país con pena de muerte o tortura.

"No tenemos ningún elemento para pensar que no vaya a ser el caso. Seguimos confiando en que las garantías que hemos recibido se cumplirán", afirmó Valencia.

Este jueves, el ministro británico del Interior, Sajid Javid, firmó la solicitud de extradición del fundador de WikiLeaks a Estados Unidos, cuya legislación sí contempla esa pena.

Preguntado por Efe, el canciller de Ecuador insistió en que el documento firmado por Javid no es un visto bueno a la "extradición" en sí, sino únicamente para validar que el requerimiento proviene de autoridades reconocidas y competentes.

"No se debe por tanto confundir la decisión del ministro británico con la extradición como tal", destacó el canciller sobre una decisión que según aseguró, aún le corresponde a las autoridades judiciales.

Y consideró que las garantías obtenidas por Ecuador de dos titulares de Exteriores británicos, no sólo se basan en la palabra del Gobierno de Londres, sino también en las "leyes británicas".

Estados Unidos quiere juzgar a Assange por una veintena de cargos, entre ellos por espionaje y publicación de documentos altamente clasificados, aunque el activista, en una breve audiencia preliminar celebrada este viernes en Londres, defendió que WikiLeaks "no es nada más que un medio de comunicación".

Consultado por Efe sobre qué ocurriría si la extradición es finalmente concedida, el ministro se mostró esperanzado en que la justicia británica cumpla sus propias leyes.

"Ecuador no tiene ningún tipo de motivos (para pensar) que esa seguridad que nos dio Gran Bretaña se incumplirá", subrayó, aunque agregó que "si se produjera, evidentemente nosotros evaluaríamos cómo proceder".

"Pero, como digo, es una hipótesis que no nos planteamos siquiera", concluyó.

Las relaciones entre Gran Bretaña y Ecuador han evolucionado en los últimos meses producto del fin a una situación que se interponía entre ambos gobiernos.

Las partes, junto a Colombia y Perú, han firmado un acuerdo para empezar a regular su comercio de cara a la salida de Gran Bretaña de la UE, y a fin de mes, por primera vez en años, una alta autoridad británica visitará Ecuador.

Se trata de Alan Duncan, ministro de Estado para Europa y las Américas, que viajará a Ecuador para "una visita de trabajo".

"Una vez arreglado el tema de Assange evidentemente se abren muchas posibilidades para que la relación de Ecuador con el Reino Unido se pueda reactivar", destacó Valencia.

A pesar del caso Assange, que centró gran parte de la agenda bilateral, ambos países han tenido relaciones diplomáticas plenas con embajadores en cada capital.

Pero el canciller no obvia que sea "algo normal" que el haber resuelto el caso -o "la piedra en el zapato", según lo llegó a calificar el presidente, Lenín Moreno- haya facilitado "este tipo de contactos".