Diario Vasco

Argel, 14 jun (EFE).- Las últimas sentencias de la justicia argelina contra ex altos responsables políticos no han evitado un decimoséptimo viernes consecutivo de protestas populares para reclamar la salida de los símbolos del antiguo régimen argelino de Abdelaziz Buteflika.

En apenas 48 horas, el Tribunal Supremo dictó prisión preventiva contra dos ex primeros ministros, Ahmed Ouyahia y Abdelmalek Sellal, y contra el exministro de Comercio Amara Benyounes por un supuesto caso de corrupción ligado al círculo de poder del expresidente Abdelaziz Buteflika.

Al grito de "Mafia, habéis saqueado el país" o "Juzgad a todos los ladrones", decenas de miles de argelinos salieron a las calles de la capital para exigir que se juzguen a otras figuras del actual gobierno, herencia del antiguo régimen, como el jefe de Estado interino, Abdelkader Bensalah, y el primer ministro, Nuredin Bedoui.

Esta cita popular se caracterizó por un sentimiento general de escepticismo ante los últimos escándalos políticos, que califican de "comedia" dirigida por el Ejecutivo, que sigue controlando el poder judicial y al que acusan de "ajuste de cuentas".

Tampoco faltaron palabras contra Buteflika, al que reclamaron llevar ante la justicia por sus dos décadas en el poder, bajo el eslogan "Traedle en silla de ruedas".

"Al igual que Ouyahia y Sellal también debe ser juzgado el expresidente. Se lo merece aún más por haber hundido la economía del país y marginar a su juventud", dijo a Efe el joven Hasan Sultani, vecino de la capital.

Otros participantes, sin embargo, aplaudieron las sentencias.

"Me siento tan feliz como si hubiera ganado la Copa de África", declaró Latifa, originaria de la ciudad de Bejaia (Cabilia), que aseguró no haber podido contener su alegría al recibir la noticia sobre el encarcelamiento del "arrogante" Ouyahia.

La marcha coincidió con el decimoctavo aniversario de la sangrienta manifestación de los beréberes del 14 de junio de 2001 que fue duramente reprimida por las fuerzas de seguridad y que desató violentos enfrentamientos en Argel que se saldaron con 126 muertos y más de 5.000 heridos, según cifras estimadas por la Liga Argelina para la Defensa de Derechos Humanos.

"Es la primera vez que participo en el Hirak (Protesta) porque hoy es un día inolvidable en la memoria de cada cabil y cada argelino. Si los argelinos hubieran seguido en 2001 los pasos de los cabiles nos habríamos ahorrado 18 años de régimen y miles millones de dólares robados y escondidos en el extranjero", se lamentó Latifa.

Algunos, como Nachida Abane, nieta del mártir Abane Ramdan "arquitecto" de la revolución argelina, tratan de permanecer optimistas y destacan el sentimiento de "unidad" que se ha despertado recientemente en el país.

"El Gobierno siempre ha intentado dividir a Argelia, ha sido su línea ideológica desde la independencia. Al final el pueblo se ha unido, es algo positivo y no hay que entrar en el juego del regionalismo", insistió.

Manifestaciones similares tuvieron lugar en diferentes ciudades del país, principalmente en la región de Cabilia- Bumerdes, Buira, Tizi Uzu y Bejaia- así como en Orán, Mostaganem, Constantina y Annaba.

Buteflika, en el poder desde 1999, presentó su dimisión a principios de abril, tras seis semanas de protestas masivas en la calle y en medio de un pulso entre el jefe del Ejército Salah y el círculo de poder que protegía y manejaba al enfermo mandatario.

Abdelkader Bensalah fue nombrado el pasado 9 de abril jefe de Estado interino y, de acuerdo con la Constitución, tiene noventa días para convocar elecciones presidenciales, previstas para el 4 de julio y suspendidas posteriormente sin fijar nueva fecha.

Este movimiento popular, que comenzó hace ya tres meses, ha llevado al país a una aguda crisis política, ante el rechazo de la celebración de unos comicios que consideran la continuación del antiguo régimen.