Diario Vasco

Vigo, 14 jun (EFE).- Presume Abel Caballero (Ponteareas, 1946), alcalde de Vigo y presidente de la FEMP, de la fórmula que, en su opinión, le ha llevado a batir récords con su éxito arrollador el 26M, cuando obtuvo 20 de 27 concejales y un 67,5 % de los votos, toda una anomalía en estos tiempos de fragmentación.

Y esa fórmula es un "nuevo modelo de hacer política municipal" de forma transversal, "participativa, acordada y dialogada con los ciudadanos", que ha resultado ser "lo que otros llamaban nueva política", en alusión a los llamados 'gobiernos del cambio', pero que al final era "viejísima".

En una entrevista con Efe, Caballero analiza "el modelo Vigo", que "está siendo observado" y está "tan de moda en España"; promete seguir explotando su papel de alcalde mediático y reconoce su ambición de incrementar el apoyo del que ya goza en la mayor ciudad de Galicia, que es, as su vez, su "objetivo político total".

Eso sí, afirma que no aspira a "la trascendencia" una vez deje el bastón de mando, lo que confía en que se produzca dentro de "muchos, muchos, muchos años".

También se detiene en las dificultades que está teniendo Pedro Sánchez para sacar adelante su investidura y acusa a PP y Cs de pretender "ir" con independentistas catalanes y Bildu "a disolver las Cámaras otra vez" y que se convoquen nuevas generales.

Y admite, sin ambages, su deseo de que Alberto Núñez Feijóo deje de presidir la Xunta, ya que "cualquier otro va a ser mejor" para los intereses de Vigo y de Galicia.

Abel Caballero, que fue ministro de Transporte entre 1985 y 1988, goza de una popularidad inusitada y reconoce que le gusta, y a quienes les chirría su faceta de alcalde-espectáculo, telonero en los conciertos, guitarrista y dj ocasional, omnipresente en todo acto social, les contesta: "Soy como soy, es mi modo de ser".

Pese a su edad, se ufana de haber sabido explotar "las formas de comunicarse con la gente joven", a través de las nuevas tecnologías, en las que es "muy popular", y aconseja, a quienes quieran seguir sus pasos, "salirse de pautas anquilosadas".

"Puedo combinar leyendo la dialéctica hegeliana con hablar -en inglés- el día del encendido de las luces de Navidad"; un discurso que se convirtió en todo un fenómeno en las redes sociales y también en programas de televisión de ámbito nacional.

Se reafirma en su convicción cuando comprueba que para el acto de este sábado en el que tomará posesión como alcalde hay acreditados 50 medios de comunicación, o cuando en el concierto que dio Maná en Vigo el pasado verano se subió al escenario y las 100.000 personas que calcula que había en la zona de público le "aplaudieron".

No cree que haya tocado techo, pues aspira a aumentar las cuotas del "inmenso apoyo" que actualmente recibe el gobierno local que preside, "no en términos de votos", lo que "llegará dentro de cuatro años", predice, sino de "marcha colectiva" de la ciudad, para que "nadie quede fuera de este proyecto extraordinario".

Parte de su éxito lo atribuye Caballero al "continuo ataque" a Vigo de Alberto Núñez Feijóo, y que condena al PP local a una situación "prácticamente marginal", con apenas cuatro ediles.

Aconseja al PP "reflexionar mucho" sobre lo que está sucediendo en Vigo, pero ve a su líder en Galicia "poco proclive" a este ejercicio de introspección, porque "cuanto mayor es la derrota", "más se obceca en su labor de obstrucción" a esta ciudad. No espera por tanto gesto alguno de distensión por parte de Feijóo.

E insiste en que el suyo "no es un éxito exclusivo del PSOE", ni siquiera de la lista que encabeza, ni suyo, "sino de la ciudad votando a la ciudad. Ése es el nuevo modelo de la política".

Ahora bien, como "observador de la política en Galicia" interpreta que Feijóo "ya no está gobernando este territorio como debe" y augura que "va a tener un castigo muy serio" en las autonómicas del próximo año.

Y, como alcalde de Vigo, desea "que deje de gobernar" la Xunta porque "es imposible hacerlo peor en términos de esta ciudad que lo que hizo Feijóo", quien "nos quiso negar la sal, el pan y el agua. Todo. Y perdió".

Abel Caballero augura un mandato, a partir de mañana, en el que Vigo irá "a velocidad de crucero". Promete dar continuidad a las reformas de calles, a la instalación de ascensores, rampas y escaleras mecánicas, a la construcción de parques infantiles y espacios deportivos, a seguir siendo "el alcalde de la economía" y a llevar a cabo "el proyecto social más importante de España".

Todo ello, sabiéndose "observados por toda España" porque, insiste, "somos un ejemplo".