Diario Vasco

Gdansk, 14 jun (EFE).- El Premio Princesa de Asturias confirma a Gdansk como la ciudad polaca de la libertad, una localidad que "lucha por la libertad, los derechos cívicos y la tolerancia en un momento político difícil para Polonia y Europa", explicó hoy a Efe su alcaldesa, Aleksandra Dulkiewicz.

Dulkiewcz se convirtió en regidora de Gdansk tras la muerte de su predecesor, Pawel Adamowicz, alcalde de esta ciudad portuaria durante los últimos 20 años, quien fallecía asesinado a cuchilladas en enero.

"El papel de Adamowicz, que fue también miembro del Consejo de las Regiones en la UE, y su trágica muerte hicieron que los ojos de todo el mundo mirasen a nuestra ciudad y a la situación que vive Polonia, a cómo el discurso del odio y la discriminación pueden acabar de manera trágica", recuerda Dulkiewicz.

Como su antecesor, Dulkiewicz pertenece al partido liberal de centro-derecha Plataforma Ciudadana, una formación que obtuvo el 82% de los votos en las pasadas elecciones locales y que, a nivel nacional, es la principal fuerza de la oposición en la Polonia dominada por los nacionalistas de Ley y Justicia.

La diferencias ideológicas, muy profundas en la Polonia actual, han limitado hasta ahora el diálogo entre Gobierno polaco y ayuntamiento de Gdansk, aunque Dulkiewicz asegura que se está trabajando en ese diálogo, algo en lo que sin duda ayudará el Premio Princesa de Asturias a la Concordia.

Para Bogdan Lis, uno de los líderes del movimiento Solidaridad junto con Lech Walesa, este reconocimiento confirma que "la gente de Gdansk somos un poco diferentes a los del resto de Polonia, tal y como demuestran los resultados electorales".

"Gdansk juega un poco el papel de faro en Polonia, y en los últimos años ha quedado claro la posición de esta ciudad en conflictos sobre diferentes cuestiones, como el de los refugiados o la apertura colectivos que piensan diferentes", añade a Efe Lis, quien espera que "el impuso para cambiar Polonia venga de Gdansk".

Precisamente el jurado de los Premios Princesa de Asturias reconoce que Gdansk ha sabido transformarse en un enclave multicultural en el que se asienta un gran dinamismo económico y un carácter abierto y tolerante, especialmente con los refugiados e inmigrantes a quienes se les facilita su integración educativa, sanitaria y social.

También ha puesto en marcha numerosos programas para mejorar las condiciones de los grupos sociales más frágiles y en defensa de los derechos del colectivo LGTB, destacaba el jurado, algo que no sucede a nivel nacional ya que el Gobierno polaco, en manos de Ley y Justicia, tiene una visión diferente de estas cuestiones.

"El año pasado adoptamos un documento político para ofrecer un tratamiento igualitario a todos los colectivos, no sólo al LGTB, y hoy este documento es una de las políticas que quieren imitar otras ciudades polacas", subraya la alcaldesa de Gdansk, que, como destacaba Lis, es de algún modo un faro para la Polonia más europeísta y tolerante.

Ese papel es el que destaca el jurado de los Premios Princesa de Asturias y del que se enorgullece la corporación local de Gdansk, quienes hoy recibían la felicitación del rey de España, Felipe VI, mientras que todavía esperan la del Gobierno de su propio país.

Pero dejando a un lado las diferencias políticas, Gdansk se enorgullece hoy de este reconocimiento, "uno de los mejores premios en Europa y un honor que conecta Polonia, una democracia joven que ha experimentado el totalitarismo en el siglo XX, con otra democracia con experiencia similar", apuntaba el director del Centro Europeo de la Solidaridad, Basil Kerski.

El Centro Europeo de la Solidaridad, creado hace doce años por el fallecido Adamowicz, continúa con el legado del mítico sindicato Solidaridad, y sirve de memoria para todos los movimientos anticomunistas que revolucionaron esta región de Europa en los años 70 y 80.

"Polonia es representativa de lo que experimenta hoy Europa, con un auge del nacionalismo y del populismo pero también del surgimiento de movimientos cívicos muy fuertes en defensa de la democracia, en apoyo a inmigrantes o a colectivos discriminados", dice Kerski.

"Políticos como el fallecido Adamowicz y ayuntamientos como el Gdansk, que siempre han apoyado la solidaridad con España e Italia en la asistencia a los inmigrantes víctimas de la guerra, son ejemplos de esa otra cara de Europa y de Polonia", añadió el director del Centro Europeo de la Solidaridad.