Diario Vasco

Luxemburgo, 14 jun (EFE).- Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) llegaron este viernes a un acuerdo sobre las líneas generales del futuro presupuesto para la eurozona, que dejan sin respuesta cuestiones esenciales, como el tamaño que tendrá y de dónde saldrán los fondos.

Pese a ello, los titulares económicos y las instituciones europeas se esforzaron en presentarlo como un primer paso importante, aunque pequeño, que permitirá avanzar hacia una herramienta más ambiciosa para prevenir y afrontar posibles crisis en el área de la moneda única.

"Es el primer (presupuesto) específico para la eurozona, así que no infravaloremos la importancia simbólica de este paso aunque nuestro trabajo no haya terminado. No nos felicitemos demasiado, pero no estemos decepcionados porque hemos hecho un trabajo importante", dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, tras una reunión que comenzó el jueves y se prolongó más de quince horas.

El comisario insistió en que era "el mejor compromiso posible dada la situación de Europa", recordando que hace apenas un año muchos países estaban en contra de la mera idea de un presupuesto para la eurozona, impulsada por el Gobierno francés de Emmanuel Macron.

Los ministros de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, y Alemania, Olaf Scholz, han llegado a calificarlo de "minirevolución".

Lo acordado este viernes, sin embargo, se queda lejos de la ambición gala, limitado por las diferencias de criterio entre los socios comunitarios y el rechazo sobre todo de Holanda.

Los "términos de referencia" pactados especifican que los países podrán usar fondos del presupuesto para financiar reformas estructurales o inversiones que tengan por objetivo mejorar la competitividad y la convergencia económica entre los países del euro.

Los Estados beneficiarios deberán costear una parte de los proyectos en un porcentaje que podría variar.

Los ministros, sin embargo, no han logrado un consenso sobre cómo debería financiarse esta línea presupuestaria más allá de señalar -como ya se fijó- que se enmarcará dentro del presupuesto plurianual para 2021-2027 de la UE.

No se aclara si esta dotación podrá complementarse después con aportaciones adicionales de los socios de la eurozona, como piden Francia y Alemania, u otros ingresos.

Tampoco se ha decidido la cuantía que tendrá o que sería deseable, un factor que deberá negociarse con el presupuesto comunitario en los próximos meses. En los trabajos previos se barajó la cifra de 17.000 millones de euros a los que podrían sumarse otros ingresos, pero esto ha quedado en el tintero.

Sobre todos estos puntos, defienden los ministros, se seguirá trabajando en los próximos meses, una vez que los jefes de Estado y de Gobierno europeos tomen nota de este acuerdo en su cumbre de la semana próxima y sin fecha concreta para ponerlo en marcha.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, ha valorado que el acuerdo no cierre la puerta a las demandas de España, uno de los principales defensores del presupuesto.

Calviño subrayó que se podrán financiar inversiones, y no solo reformas estructurales como pretendían algunos países, y que para acceder a los fondos no se fijarán condiciones macroeconómicas o presupuestarias similares a las de los rescates financieros, que vincularían las ayudas a criterios como deuda o déficit.

La condicionalidad, dijo, será la "normal que se utiliza para todo el presupuesto comunitario", es decir, que se ejecuten los proyectos financiados.

Por otra parte, España siempre ha defendido que el presupuesto se utilizase también para estabilizar las economías de los países que atraviesen crisis puntuales.

Esta posibilidad, respaldada por las instituciones económicas comunitarias, ha quedado descartada y relegada a un compromiso para seguir trabajando en este sentido al margen del presupuesto.

No obstante, Calviño destacó que dentro del presupuesto se abre la puerta a "graduar" la cofinanciación de los países en función de su situación económica, de modo que "seguiremos trabajando en la línea de que pueda tener el mayor carácter estabilizador posible".

Según fuentes europeas, España ha dado la batalla frente a Holanda, apoyada también por Francia o Italia, para asegurar que las inversiones quedaban cubiertas y que no se introducían condiciones similares a las de los rescates.

La ministra, sin embargo, no quiso valorar el papel de Holanda.

Al margen del presupuesto del euro, el acuerdo recoge los cambios legales para que el Mecanismo Europeo de Estabilidad -el fondo de rescate de la eurozona- tenga mayor poder en futuros rescates y hacer más efectivas las ayudas precautorias que puede conceder a los países en apuros que no necesiten un rescate total.

También el pacto para que el MEDE proporcione el cortafuegos al fondo de resolución bancaria, una bolsa de unos 60.000 millones de euros que garantizaría financiación si hay que intervenir ante una gran quiebra bancaria en la eurozona.