Diario Vasco

Pristina, 13 jun (EFE).- Veinte años después del final de la guerra de Kosovo de 1999, el presidente kosovar, el exlíder guerrillero Hashim Thací, exigió hoy un "diálogo sin condiciones" con la vecina Serbia para solucionar todos los asuntos pendientes entre ambos países.

Así, Kosovo espera lograr un reconocimiento pleno v que le permita avanzar hacia una integración en las llamadas "estructuras euro-atlánticas", o sea, la OTAN y Unión Europea (UE).

A nivel europeo, uno de los obstáculos en este camino es la falta de reconocimiento por parte de España, que pasa por una delicada crisis independentista en Cataluña (noreste).

En contra del argumento catalán, Thaçi destaca en declaraciones a Efe en Pristina que Kosovo es un "caso especial".

"Invito a España a que nos reconozca, ya que sería la decisión correcta. El caso de Kosovo es especial. En Kosovo hubo limpieza étnica y genocidio por parte del Estado de Slobodan Milosevic (el presidente de la entonces Yugoslavia)", recuerda.

"Nosotros libramos una batalla por la existencia. La intervención de la OTAN (en 1999) fue una intervención humanitaria para proteger a la población civil. España no es Serbia, no está gobernada por un Slobodan Milosevic, y tampoco Cataluña es Kosovo", enfatiza.

Durante años, el régimen de Milosevic aplicó políticas represivas contra la mayoría albanesa de Kosovo, un territorio considerado por Serbia como "cuna" de la nación serbia.

En 1998/1999 el llamado "Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), cuyo líder político fue Thaçi, se enfrentó a las fuerzas serbias, en un conflicto en el que se cometieron atrocidades en ambos lados.

Tras la intervención de la OTAN, que bombardeó Serbia entre marzo y junio de 1999, el ejército y la policía serbios abandonaron Kosovo, al que se le abría entonces la vía hacia la independencia, que hizo realidad en febrero de 2008.

Kosovo ha sido reconocido desde entonces por más de cien países, aunque no por grandes potencias, con derecho a veto en el consejo de Seguridad de la ONU, como Rusia y China, que bloquean convertir el país en un miembro más de la comunidad internacional.

Para muchos analistas, el camino para superar esta situación es un acuerdo con Serbia, que por su parte necesita normalizar las relaciones con su antigua provincia si quiere integrarse en la UE.

"El diálogo entre Kosovo y Serbia debe continuar de forma incondicional por parte de Serbia porque un diálogo tiene realmente sentido cuando no está condicionado", afirma Thaçi.

Hace referencia así a los aranceles del 100 % impuestos hace varios meses por Pristina a productos serbios, en respuesta a acciones de Belgrado para obstaculizar una mayor integración de Kosovo en organismos internacionales, como la Interpol.

"Los aranceles son una decisión de un Estado soberano, son justos, legítimos y no se van a cancelar y hay que respetarlos", asevera Thaçi, que insta a la UE a "actuar de forma unificada y coordinada con EEUU para concluir el proceso este mismo año".

Serbia y Kosovo negocian desde 2011, bajo mediación de la UE, una normalización de sus relaciones, aunque estos contactos están suspendidos desde hace meses por la disputa de los aranceles.

Estas tensiones se producen después de que el año pasado surgieran rumores en la región sobre un posible intercambio de territorio entre ambos países como solución a su conflicto.

Tras afirmar que esta iniciativa no salió de la presidencia kosovar, Thaçi aboga por una "apertura de frontera",

"No queremos cambios de fronteras, pero su apertura según el modelo europeo. No vamos a caer en la trampa de Serbia que habla de una 'Gran Albania' o de 'Gran Kosovo'. Kosovo es país soberano", recuerda Thaçi.

La unificación con Albania es el sueño de ciertos sectores nacionalistas en la región pero esta idea es rechazada por la UE y también por Estados Unidos, el gran protector de Kosovo y artífice de su independencia.

Otro aspecto de tensión fue la decisión del Parlamento kosovar a finales de 2018 de crear su propio ejército, que Thaçi califica como "simbólico", con unos 8.000 efectivos, aunque necesario para poder integrarse en el futuro en la OTAN.

"Es nuestro derecho, como país soberano e independiente, formar un Ejército y ser miembro de la OTAN. Es un ejército multiétnico y muy profesional. Más del 10 % del ejército está compuesto por las minorías, la mitad serbia. Tras el ingreso (en la OTAN) de Albania y (en el futuro) de Macedonia del Norte, le toca el turno a Kosovo", dice.

Para el mandatario kosovar el estancamiento y la inestabilidad en los Balcanes Occidentales (Kosovo, Bosnia Herzegovina, Montenegro, Serbia, Albania, Macedonia del Norte) solo tiene una solución: integrar en la UE a todos los países al mismo tiempo.

"Sigo creyendo que la mejor y la más justa solución para los Balcanes es la integración (en la UE) de todos sus países al mismo tiempo para que no se bloqueen los unos a los otros", señala Thaçi, quien alude al ex secretario general de la OTAN Javier Solana, al que califica como "una persona visionaria".

"Creo que el retraso que está provocando la UE a los Balcanes Occidentales tendrá consecuencias", agrega Thaçi sin precisar.

"No está en el interés de nadie que a causa de asuntos internos de los países miembros de la UE se retrase el ingreso de los Balcanes Occidentales", agrega.

Por el momento, Kosovo es el único país de la región a cuyos ciudadanos la UE aplica un régimen de visados.

"Hace tres años que Kosovo ha cumplido con todos los criterios democráticos. Desgraciadamente la UE aún no toma una decisión política y somos el país más aislado de Europa" se lamenta.