Diario Vasco

Túnez, 13 jun (EFE).- Los ministros de Exteriores de Túnez, Argelia y Egipto se reunieron hoy en la capital tunecina para relanzar el proceso político libio, después de que el pasado 4 de abril el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país, iniciara el cerco a Trípoli para expulsar al Gobierno de Unidad Nacional apoyado por la ONU.

El objetivo del tripartito, que defendió su papel mediador en el marco de un diálogo interlibio e inclusivo, es "acercar los puntos de vista de las diferentes partes libias y convencerlas de la necesidad de decretar un alto el fuego inmediato e incondicional", así como "evitar más sufrimiento al pueblo".

Los representantes de Túnez, Argelia y Egipto denunciaron la injerencia extranjera, en especial el flujo de combatientes terroristas foráneos, y pidieron a la comunidad internacional "asumir" sus responsabilidades frente al incumplimiento de las sanciones que pesan sobre Libia, que incluyen medidas como el embargo de armas impuesto por la ONU en 2011.

En esta línea, los tres países respaldaron como "única" vía la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) y la resolución adoptada en 2017 por el Consejo de Seguridad.

El encuentro de hoy es el séptimo desde la firma en febrero de 2017 de la "Declaración de Túnez por una solución política global en Libia", una iniciativa del mandatario tunecino, Béji Caid Essebsi.

Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante los enfrentamientos en la capital, al menos 653 personas perdieron la vida, 3.547 resultaron heridas y más de 30.000 personas se han convertido en desplazadas internas.

La batalla por el control de la capital, que de ganar Hafter le concedería prácticamente el control absoluto del país, ha puesto de relieve la compleja red de injerencias extranjeras que padece Libia desde la revolución que en 2011 acabó con la dictadura de Muamar el Gadafi.