Diario Vasco

Bogotá, 13 jun (EFE).- El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, superó este jueves en el Congreso una moción de censura por su presunta responsabilidad en una polémica directriz del Ejército que puede revivir las ejecuciones de civiles, así como por el asesinato de exguerrilleros de las FARC y líderes sociales.

De 141 representantes a la Cámara que asistieron a la sesión, solo 20 votaron por la salida del ministro del cargo que, sin embargo, tuvo el respaldo de otros 121 legisladores.

La decisión se tomó luego de que el lunes anterior se llevara a cabo un debate que duró más de seis horas y en el que la oposición argumentó que Botero no es la persona adecuada para ocupar el cargo, mientras que las bancadas afines al Gobierno respaldaron su gestión, que comenzó el 7 de agosto de 2018.

"Quedé muy satisfecho (...) yo la verdad quedo muy agradecido con todos los partidos políticos y con esa corporación porque verdaderamente fue una muestra grande de solidaridad de los representantes a la Cámara por la gestión que yo estoy desarrollando", dijo Botero a periodistas tras conocer el resultado.

Según el ministro, en adelante las recomendaciones que tomará la cartera que dirige será la de "derrotar a los delincuentes".

"Agradezco el apoyo de la mayoría de la Cámara de Colombia. El rechazo a la moción de censura es el reconocimiento del trabajo realizado por soldados y policías en beneficio de Colombia. Mantengo el firme el compromiso de trabajar por el país, sin distracción", indicó posteriormente Botero en su cuenta de Twitter.

El día del debate, que concluyó cerca de la medianoche, la parlamentaria Juanita Goebertus, del partido Alianza Verde, afirmó que se ha "perdido la confianza" en Botero debido a su actuación en el caso del asesinato del exguerrillero de las FARC Dimar Torres.

El exguerrillero fue asesinado el pasado 22 de abril por el cabo del Ejército Daniel Eduardo Gómez Robledo, quien fue detenido, y al caso fue vinculado también el coronel Jorge Armando Pérez Amézquita, llamado a retiro.

En una primera versión del hecho Botero indicó que la muerte de Torres se produjo durante un forcejeo con el militar, pero posteriormente se aclaró que el caso fue un homicidio y el ministro lo calificó de "lamentable y execrable".

A Botero también se le cuestionó en la Cámara por su presunta responsabilidad en una polémica directriz del Ejército que exige a la tropa mejorar los resultados en las operaciones militares, lo que podría poner en riesgo la vida de civiles y abrir la ventana para que en el país reencarnen los "falsos positivos".

Las ejecuciones de civiles fueron cometidas por miembros de la fuerza pública, especialmente en la década pasada, para hacerlos pasar por guerrilleros caídos en combate y de esta forma obtener premios y permisos de sus superiores, entre otros beneficios.

La Fiscalía ha investigado cerca de 5.000 casos de "falsos positivos" que implican a unos 1.500 militares y que fueron cometidos entre 1988 y 2014, de los cuales 2.200 fueron remitidos a la Justicia Especial para la Paz (JEP), que se encarga de juzgar los crímenes cometidos con ocasión del conflicto armado.

Al finalizar la votación de hoy los congresistas que apoyaron la permanencia del ministro aplaudieron el resultado obtenido.

Durante su intervención del pasado lunes, Botero afirmó que las Fuerzas Militares respaldaban sus "actuaciones, pulcritud y manera de dirigirlas".