Diario Vasco

Natalia Kidd

Buenos Aires, 13 jun (EFECOM).- El índice de precios al consumidor de Argentina confirmó en mayo pasado la tendencia a la desaceleración iniciada en abril, pero los datos oficiales dados a conocer este jueves dan cuenta de que la inflación continúa siendo muy elevada en un país sumido en la recesión.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó de que los precios al consumidor subieron en mayo el 3,1 % respecto de abril último, lo que muestra un ritmo de crecimiento menor al 3,4 % registrado en el cuarto mes del año y al pico del 4,7 % verificado en marzo.

"La inflación volvió a bajar en mayo por segundo mes consecutivo. Creemos que eso es positivo", destacó este jueves en rueda de prensa el presidente del Banco Central de la República Argentina, Guido Sandleris, quien reconoció que "3,1 % es un número alto y queda mucho por hacer".

Según un informe de la consultora Management & Fit, la inflación se moderó por segundo mes consecutivo gracias a la estabilidad cambiaria verificada en mayo y a una "notable disminución en el cronograma de aumentos regulados" en los servicios públicos.

Con todo, la inflación, que en los primeros cinco meses del año acumuló un alza del 19,2 %, continúa en niveles muy altos y espanta cuando se observa su comportamiento en términos interanuales.

Así, el informe oficial revela que el indicador dio un salto del 57,3 % en comparación con mayo de 2018, una subida que asciende al 62,3 % si se mira en particular la evolución interanual que tuvieron los precios de los bienes.

Dentro de estos últimos, el mayor aumento es por los alimentos y las bebidas no alcohólicas, cuyos precios registraron una subida interanual del 64,9 % en mayo, un dato preocupante de cara al valor de la cesta básica que marca la línea de la pobreza, en alza en Argentina.

Los servicios, en tanto, experimentaron un aumento de precios del 48,8 % en términos interanuales, aunque dentro de este grupo algunos segmentos, como el transporte, se apuntan un alza del 70,6 %.

"Estas cifras siguen siendo muy altas. El número de inflación, aún cuando bajó, esta muy lejos de niveles aceptables", admitió el titular del Banco Central, que mantiene una política monetaria contractiva.

Explicó que la inflación baja "lentamente" porque la economía argentina "tiene traslados a precios del tipo de cambio e indexación elevados" y, por ello, la "gran depreciación" del peso registrada en 2018 "generó un salto en la inflación importante que persistió en el tiempo".

El otro factor que, a su juicio, hace que la inflación baje lentamente ha sido que en el primer trimestre de este año se han concentrado la gran mayoría de los aumentos de tarifas de los servicios públicos "y eso le dio un impulso adicional a la inflación".

La alta inflación que registra Argentina se da en un contexto de recesión económica, con una caída en la actividad del 2,6 % en 2018, uno de los peores datos en años, y del 5,7 % en el acumulado de los tres primeros meses del año.

Tras haberse registrado el año pasado una inflación del 47,6 %, el nivel más alto desde 1991, el Gobierno de Mauricio Macri había presupuestado para 2019 un aumento anual en el índice de precios del 23 %, pero esa previsión difícilmente se cumpla.

De hecho, los analistas que mes a mes consulta el Banco Central argentino para su informe de expectativas de mercado elevaron recientemente al 40,3 % su pronóstico de inflación para este año.

La proyección de los expertos sobre la evolución de los precios minoristas subió 0,3 puntos porcentuales respecto al anterior sondeo, realizado en abril.

Con todo, el presidente del Banco Central dijo este jueves estar convencido de que "la inflación va a seguir bajando porque finalmente, después de mucho tiempo, están dadas las condiciones macroeconómicas para que esto suceda".