Diario Vasco

Gdansk , 13 jun .- La ciudad polaca de Gdansk, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019, se ha convertido treinta años después de la caída del muro de Berlín en un símbolo de lucha por la libertad y la democracia en la Polonia gobernada por el partido nacionalista Ley y Justicia.

La urbe volvía a asumir el pasado enero el protagonismo como símbolo de la convivencia y las libertades a causa de un triste acontecimiento: el asesinato a puñaladas del entonces alcalde de Gdansk, Pawel Adamowicz, acuchillado en un acto público ante la atónita mirada de cientos de personas.

Mientras cometía su crimen, el asesino, un exconvicto, lanzaba gritos contra el partido de Adamowicz, la formación de centroderecha Plataforma Ciudadana, principal fuerza de la oposición en la Polonia dominada por el nacionalismo de Ley y Justicia, en el poder desde 2015.

El asesinato de Adamowicz dio paso a multitudinarias manifestaciones en las que la oposición liberal quiso mostrar su rechazo a la intolerancia y la crispación que, en su opinión, provocan las políticas del Gobierno de Ley y Justicia, cuyas reformas ponen en riesgo la democracia y el Estado de derecho, según la Comisión Europea.

El jurado de los Premios Princesa de Asturias ha destacado precisamente que el Ayuntamiento de Gdansk, en manos de Plataforma Ciudadana, se ha erigido en defensa de los grupos sociales más frágiles, entre ellos el colectivo LGTB o los refugiados, dianas habituales de los ataques de los políticos nacionalistas.

"Pawel Adamowicz aspiraba a que Gdansk recibiese este reconocimiento, que consideraba un premio al papel que nuestra ciudad ha jugado en las últimas décadas como espacio de libertad, solidaridad y concordia", explicó hoy a Efe el vicealcalde de la población, Maciej Buczkowski.

Buczkowski subrayó que este galardón demuestra que Gdansk es "una ciudad excepcional: abierta, tolerante y libre", un "espacio único" en Polonia, desde el que se pretende impulsar el diálogo y el entendimiento como elementos claves en la vida política.

Precisamente, esta es la razón por la que la oposición liberal polaca ha elegido esta localidad como su baluarte contra el Gobierno de Ley y Justicia, como quedaba en evidencia el pasado 4 de junio, cuando el país celebraba dividido el 30 aniversario de las primeras elecciones parcialmente libres, principio del fin del comunismo.

Gobierno y oposición organizaron actos conmemorativos por separado, y en Gdansk se reunían personalidades de la talla de Lech Walesa o Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, sin que asistiese ningún representante del Ejecutivo, que organizaba su propia celebración en Varsovia.

En esta Polonia políticamente fracturada, el Premio a la Concordia es un acicate para que Gdansk lidere el diálogo frente a la crispación, reconocía hoy a Efe el director del Centro Europeo para la Solidaridad, Basil Kierski, una espacio creado para velar por el legado de libertad del que presume esta localidad.

La historia de Gdansk es una buena muestra de la convulsa historia reciente de Europa, marcada por los conflictos, la caída del comunismo, la llegada de la democracia, la integración europea y, más recientemente, el auge de los movimientos críticos con la UE.

La mayor ciudad portuaria de Polonia -antes Dánzig, su denominación alemana- se convirtió en una Ciudad Libre bajo los auspicios de la Liga de Naciones por el Tratado de Versalles que siguió a la I Guerra Mundial.

Posteriormente, tras la invasión nazi en la II Guerra Mundial, fue integrada en Polonia después de la victoria aliada, lo que supuso la expulsión de sus habitantes alemanes.

Varias décadas más tarde, surgieron los primeros focos de oposición al régimen comunista y sus astilleros fueron cuna del sindicato Solidaridad, convertido en el protagonista del derrocamiento del régimen en 1989.

Su fundador, Lech Walesa, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, se convirtió en 1990 en el primer presidente elegido en unos comicios libres desde 1939.

A pesar de su larga lucha por la recuperación de las libertades en Europa, ha sabido transformarse en un enclave multicultural en el que se asienta un gran dinamismo económico y un carácter abierto y tolerante, especialmente con los refugiados e inmigrantes a quienes se les facilita su integración educativa, sanitaria y social.

La ciudad de Gdansk conmemorará el próximo 1 de septiembre el ochenta aniversario del inicio de la II Guerra Mundial, en Westerplatte, donde rendirá tributo a "las víctimas y a los héroes" que lucharon en la contienda.

Con el galardón de hoy se cierra el proceso de concesión de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación Princesa de Asturias y que serán entregados el próximo mes de octubre por el rey Felipe VI en el Teatro Campoamor.