Diario Vasco

Oviedo, 13 jun (EFE).- La alcaldesa de Gdansk, Aleksandra Dulkiewicz, ha expresado este jueves el orgullo que supone para la ciudad polaca la concesión a la ciudad polaca del Premio Princesa de Asturias de la Concordia, un valor que ahora puede sumar a su tradicional defensa de la libertad y la solidaridad.

En unas declaraciones difundidas por la Fundación Princesa de Asturias, Dulkiewicz ha considerado que este galardón, al que optaban "muchas candidaturas destacadas", demuestra que Gdansk es "una ciudad muy excepcional: abierta, tolerante y libre".

La regidora ha recordado que su predecesor, Pawel Adamowicz, en el cargo desde 1998 hasta su asesinato a puñaladas el pasado mes de enero, solía llamar a Gdansk "la ciudad de la libertad y la solidaridad".

"Ahora podemos agregar otra palabra significativa: la ciudad de la libertad, la solidaridad y la concordia. El señor Adamowicz estaría muy feliz y orgulloso de llamar a Gdansk la ciudad de la concordia", ha afirmado la alcaldesa.

Tras agradecer el honor que representa la concesión del premio, Dulkiewicz ha asegurado que la ciudad estará "a la altura" y ha mostrado su agradecimiento a quienes apoyaron la candidatura de Gdansk con sus numerosas cartas de recomendación "y que ofrecieron su ayuda y ánimo durante todo el proceso".

La candidatura de la ciudad polaca fue propuesta por Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo (institución de la Unión Europea, que fue distinguida con este galardón hace dos años) y el poeta polaco Adam Zagajewski, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017.

También fue apoyada, entre otros, por el compositor y director polaco Krzysztof Penderecki (Premio de las Artes 2001), el físico español Juan Ignacio Cirac (Investigación Científica y Técnica 2006), el alpinista polaco Krzysztof Wielicki (Deportes 2018) y el Comité Europeo de las Regiones.

Igualmente recibió el respaldo de los alcaldes de las principales ciudades polacas y de los de Barcelona, Breda, Vilna, Leipzig, Odesa, Milán, Praga, Burdeos y Berlín (Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009), entre otras.

Gdansk sufrió la que está considerada la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial cuando el 1 de septiembre de 1939 el ejército nazi invadió Polonia, y también vio nacer en 1980 el sindicato independiente Solidaridad, clave en el proceso de desaparición de los regímenes totalitarios comunistas de Europa.

El jurado ha distinguido a la ciudad polaca con este galardón por ser "un símbolo histórico y actual de la lucha arriesgada por las libertades cívicas en un punto crucial donde el espíritu de Europa consigue renacer una y otra vez frente a la intolerancia o la opresión".

El acta del jurado subraya que "la historia y el presente de la ciudad de Gdansk son un ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento, de solidaridad, de defensa de las libertades y los derechos humanos y de extraordinaria generosidad".