Diario Vasco

Varsovia, 13 jun (EFE).- El exdiplomático y antiguo jefe de gabinete de Donald Tusk durante su etapa como primer ministro polaco, Tomasz Arabski, fue hoy condenado a diez meses de prisión por la mala organización del viaje del avión presidencial a la ciudad rusa de Smolensk en 2010, en cuyo accidente murieron sus 96 ocupantes.

El tribunal de Varsovia destacó que Arabski "no cumplió correctamente con sus funciones a la hora de preparar el vuelo", en cuyo siniestro falleció el entonces presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y su esposa.

Además de Arabski, antiguo embajador polaco en España, otra alta funcionaria también fue condenada a seis meses de reclusión por la misma causa.

Arabski estaba acusado de no haber organizado convenientemente la logística del desplazamiento, desde las condiciones del aeropuerto hasta las comunicaciones con Rusia, y la Fiscalía había pedido una pena de tres años de cárcel.

En 2015, un juzgado de Varsovia ordenó reabrir esta causa, que permanecía archivada desde 2014, cuando la Fiscalía desestimó la demanda de varios familiares de las víctimas por falta de evidencias.

El 10 de abril de 2010, el avión presidencial con el entonces jefe de Estado, Lech Kaczynski -hermano del actual líder del partido ultraconservador Ley y Justicia, en el Gobierno desde octubre-, y otros 95 representantes de la elite política, militar y eclesiástica de Polonia se estrelló al tratar de aterrizar en el aeropuerto ruso de Smolensk.

La delegación iba a participar en un acto histórico en el cementerio de Katyn, donde Polonia y Rusia iban a rendir honores conjuntamente a los miles de militares y funcionarios polacos ejecutados en masa en esa ciudad por la policía secreta soviética en 1940.

En medio de una espesa niebla, el avión volaba demasiado bajo a causa de la falta de visión y un ala golpeó en los árboles antes de estrellarse, según varias investigaciones.

Posteriormente, ha trascendido que las autoridades rusas ofrecieron al avión aterrizar en otro aeropuerto, pero que la oferta fue rechazada, y que el aeródromo militar de Smolensk no estaba en la lista de los autorizados para que el avión presidencial aterrizase.

Además, un informe elaborado por expertos polacos reveló una serie de errores tanto del lado polaco como de los funcionarios rusos de la torre de control, aunque el informe ruso elaborado en las mismas fechas achacó la culpa exclusivamente a la parte polaca.