Diario Vasco

Varsovia, 13 jun (EFE).- El director del Centro Europeo de la Solidaridad de Gdansk, Basil Kerski, dijo hoy que el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019, con el que ha sido galardonada esta ciudad polaca, es un "acicate" para seguir luchando por el diálogo y el entendimiento tanto en Europa como en Polonia.

"Es un reconocimiento muy importante para nosotros", aseguró Kerski en declaraciones a Efe, porque destaca "nuestra lucha por la libertad y la tolerancia durante las últimas décadas, desde el nacimiento del sindicato Solidaridad hasta la actualidad".

"Hasta ahora éramos la ciudad de la solidaridad y la libertad, pero a partir de ahora también seremos la ciudad del diálogo y la concordia, como nos reconoce un premio de la importancia del Princesa de Asturias", añadió.

Kerski, quien dirige el Centro Europeo de la Solidaridad, donde se continúa con el legado del mítico sindicato Solidaridad liderado por Lech Walesa, también indicó que este reconocimiento era una de la ambiciones del anterior alcalde de Gdansk, Pawel Adamowicz, asesinado el pasado enero durante un acto público.

"Era uno de sus proyectos personales más importantes, quería que Gdansk fuese reconocida con este premio", subrayó.

En ese empeño, la candidatura de Gdansk había sido apoyada por personalidades como el propio Walesa, el presidente del Consejo Europeo, el polaco nacido en Gdansk Donald Tusk, o el compositor Krzysztof Pederecki.

"Esperemos que este reconocimiento también ayude al entendimiento en Polonia, que sirva de acicate para que logremos encontrar un espacio de diálogo" para reducir la crispación política que vive este país, añadió.

La ciudad polaca de Gdansk, convertida en símbolo de la resistencia contra el nazismo y de la lucha por la recuperación de las libertades en Europa, fue galardonada hoy con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019.

Gdansk es "un símbolo histórico y actual de la lucha arriesgada por las libertades cívicas en un punto crucial donde el espíritu de Europa consigue renacer una y otra vez frente a la intolerancia o la opresión", resaltó el jurado.

El acta subrayó que "la historia y el presente de la ciudad de Gdansk son un ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento, de solidaridad, de defensa de las libertades y los derechos humanos y de extraordinaria generosidad".

Gdansk sufrió la que está considerada como la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial cuando el 1 de septiembre de 1939 el Ejército nazi invadió Polonia y también vio nacer en 1980 el sindicato independiente Solidaridad, clave en el proceso de desaparición de los regímenes totalitarios comunistas de Europa.

Gdansk ha destacado, desde el restablecimiento de la democracia en Polonia hace treinta años, por su dinamismo económico, apertura, cohesión ciudadana y carácter tolerante, especialmente a través de programas dedicados a la integración de la inmigración y la defensa del colectivo LGTB.