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Teherán, 13 jun (EFE).- Un buque de rescate iraní salvó hoy a los 44 miembros de la tripulación de los dos cargueros extranjeros que fueron supuestamente blanco de un ataque en el mar de Omán, cerca de la zona en la que se registró un incidente similar el pasado mayo.

Los tripulantes - 23 de un carguero y 21 del otro - fueron rescatados del mar y conducidos sanos y salvos al puerto de Jask, en la provincia iraní meridional de Hormozgan.

El director general de los puertos de esa región, Alahmorad Afifipur, explicó que el primer carguero, de nombre Front Altair y con bandera de las islas Marshall, se incendió a 25 millas del puerto de Jask.

El capitán del barco, que había partido de Catar con destino a Taiwán, ordenó a la tripulación que abandonara el barco debido al fuego, según Afifipur, citado por la agencia oficial IRNA.

Las 23 personas fueron rescatadas del agua con pequeñas lanchas y luego trasladadas a un barco mayor, que se dirigió con ellas al puerto de Jask.

El segundo carguero, de nombra Kokuka y bandera de Panamá, llevaba metanol y se dirigía a Singapur desde Arabia Saudí, cuando se incendió a unas 30 millas de Jask.

Sus 21 ocupantes fueron también rescatados y trasladados a Jask, en unas operaciones en las que participó asimismo un helicóptero de emergencias iraní.

Los dos cargueros afectados son japoneses, según el ministro de Economía, Comercio e Industria nipón, Hiroshige Seko, quien adelantó que las autoridades están reuniendo información sobre el incidente, cuyas causas o autoría se desconocen.

Por su parte, la Quinta Flota Naval de Estados Unidos, con base en Baréin, aseguró hoy también que estaban prestando "asistencia" a los petroleros "atacados", al recibir dos llamadas de socorro.

Este supuesto ataque es el segundo incidente contra cargueros registrado en la zona recientemente, ya que en mayo cuatro petroleros, dos de ellos saudíes, fueron blanco de un sabotaje.

Ese suceso provocó un repunte de tensión en el golfo Pérsico después de que Arabia Saudí y Estados Unidos acusaran a Irán de estar detrás del sabotaje, un extremo que Teherán negó.

EEUU ha decidido, además, aumentar su despliegue militar en Oriente Medio, reforzar sus sanciones contra Irán y designar a los Guardianes de la Revolución iraníes como grupo terrorista.

Para lograr una distensión se encuentra desde ayer en Teherán el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien el miércoles se reunió con el presidente, Hasan Rohaní, y hoy lo hace con el líder supremo, Ali Jameneí.

Rohaní aseguró ayer que su país no va a iniciar una guerra con EEUU, pero Abe le pidió además que tenga "un papel constructivo" e instó a evitar "un choque accidental" en Oriente Medio.