Diario Vasco

Las Palmas de Gran Canaria, 13 jun (EFE).- Coalición Canaria (CC) ha dinamitado en las últimas horas las negociaciones políticas en el archipiélago con un oferta sin precedentes en su historia como partido, la de hacer presidente al líder del PP, ante un tablero que parecía relegarle al ostracismo y, de ahí, a la irrelevancia.

La apuesta suena a órdago, a todo o nada, pero llega en un momento en el que los nacionalistas se veían atrapados por dos frentes que les arrinconaban en un escenario inédito: por un lado, las negociaciones del PSOE con la izquierda comenzaban a construir un posible pacto para el Gobierno canario y, por otro, el PP cerraba alianzas con los socialistas en lo local casi sin precedentes.

La consecuencia de ello es que CC no solo se arriesgaba a quedar fuera del Gobierno de Canarias por primera vez en 26 años, sino que además corría el peligro de perder también todo su poder local e insular o, por lo menos, el más relevante pública y orgánicamente.

El primero fue el Cabildo de Fuerteventura, donde la izquierda (PSOE, NC y Podemos) había cerrado ya un pacto que ponía fin a los gobiernos de CC en la isla. Después llegó el Cabildo de Lanzarote, donde un acuerdo entre PSOE y PP arruinaba las esperanzas del presidente saliente, Pedro San Ginés (CC), de recuperar el cargo mediante una censura contra la presidenta electa el 26M, la socialista Dolores Corujo, con la ayuda de su anterior socio (PP).

El tercero, el Cabildo de La Palma, donde populares y socialistas tenían más que avanzado un acuerdo para desalojar a CC del Cabildo y del Ayuntamiento de Santa Cruz, la capital de la isla.

Y sobre la mesa estaba un desafío aún mayor: el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz, la capital, los feudos más fieles de CC, que podrían salir de su órbita por primera vez en mucho tiempo si los candidatos socialistas Pedro Martín y Patricia Hernández avanzaban en sus negociaciones con PP y Ciudadanos.

La oferta de CC a Asier Antona de convertirse en el primer presidente del Gobierno del PP en la historia de Canarias puede haber sorprendido dentro de las islas y, sobre todo, fuera, pero tiene una contrapartida que lo explica todo: los nacionalistas exigen a los populares desandar todo lo andado en sus acuerdos con el PSOE y garantizarle gobiernos en los cabildos y los ayuntamientos.

En la política peninsular a veces se tiende a equiparar los cabildos con las diputaciones provinciales, cuando no se parecen en nada. A los miembros de los siete cabildos canarios los eligen los ciudadanos, que incluso nombran de manera directa con su voto a quién lo preside.

Los cabildos tienen enormes competencias exclusivas o compartidas con la comunidad autónoma de las que las diputaciones carecen: turismo, servicios sociales, cultura, deporte, parques nacionales... incluso son titulares (a medias con los ayuntamientos) del 58 % de los ingresos que genera el impuesto más potente de Canarias, el IGIC, el equivalente al IVA, que en 2018 recaudó 1.513,6 millones.

Eso es lo que CC se arriesga a perder si queda fuera de los Cabildos de Tenerife, Fuerteventura, Lanzarote y La Palma, las cuatro islas donde un pacto entre socialistas o populares podía echarle del gobierno o cerrarle la puerta a recuperarlo (Lanzarote).

CC ha lanzado su oferta aprovechando los primeros signos de debilidad en las negociaciones del PSOE por el ala izquierda, donde los socialistas han irritado a dos de sus potenciales socios: a NC, al arrebatarle las alcaldías de Telde y Santa Lucía de Tirajana, en Gran Canaria, y a Podemos, por llegar a acuerdos con el PP.

En los términos de la oferta, puede haber sorprendido que los nacionalistas esté dispuesto a hacer presidente al tercero, pero eso no es nuevo, ni mucho menos, en unas islas donde se había convertido casi en costumbre que el ganador de las elecciones pasaba a la oposición, porque CC pactaba con el siguiente en liza.

Pero la operación CC+PP+Cs depende de un cuarto para prosperar: la Agrupación Socialista de La Gomera, la escisión del PSOE fundada por Casimiro Curbelo... el todopoderoso presidente del Cabildo de La Gomera, que encadena siete mayorías absolutas en su isla y que ahora tiene la llave de los pactos regionales con tres diputados.