Diario Vasco

Barcelona, 13 jun (EFE).- El aceite de oliva virgen extra facilita la absorción y la bioactividad del ajo, la cebolla y el tomate, hortalizas con las que se elabora el sofrito, condimento básico de la dieta mediterránea, según un estudio de la Universidad de Barcelona (UB).

La revista científica Molecules ha publicado los resultados de este estudio, publicado por un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB y de los centros de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición y en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas, liderados por la profesora Rosa M. Lamuela.

El objetivo del estudio ha sido evaluar el efecto del aceite de oliva virgen extra en los compuestos bioactivos del tomate, la cebolla y el ajo, ingredientes tradicionalmente usados en la elaboración del sofrito, una de las técnicas culinarias clave en la dieta mediterránea.

Según los investigadores, el sofrito contiene cuarenta compuestos fenólicos diferentes y un alto contenido de carotenoides, y su consumo se asocia con una mejora de los parámetros de riesgo cardiovascular y de la sensibilidad a la insulina.

Lamuela ha considerado que "el resultado principal de esta investigación es que cocinar las hortalizas con aceite de oliva virgen favorece que los compuestos bioactivos, como los carotenoides y los polifenoles que están presentes en las hortalizas y verduras del sofrito, se desplacen hacia el aceite de oliva, lo que facilita la absorción y la bioactividad de estos compuestos".

Hasta ahora, se había descrito que el aceite de oliva virgen extra y la cebolla tenían la capacidad de producir isómeros (moléculas con la misma fórmula molecular pero con diferentes propiedades) de los cartoenoides, variantes que son más biodisponibles y presentan más capacidad antioxidante.

Con este estudio se ha comprobado que el aceite tiene un papel fundamental en este proceso, no sólo en los carotenoides sino también en los polifenoles, que pasan de las verduras y hortalizas al aceite.

La dieta mediterránea se caracteriza por un alto consumo de fitoquímicos procedentes de hortalizas, frutas y legumbres y se ha correlacionado con mejoras en la salud cardiovascular y metabólica.

Esta asociación se basa, principalmente, en los resultados del estudio Predimed, un ensayo clínico llevado a cabo entre los años 2003 y 2011, con más de 7.000 personas y en el que participó también Lamuela, que es asimismo directora del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA-UB).