Diario Vasco

Madrid, 20 may (EFE).- La implantación del vehículo eléctrico en 2025 podría suponer la pérdida de hasta 40.000 empleos -tanto directos como indirectos- y un 1,2 % del PIB, según un artículo publicado en la revista Economía Industrial del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo por el experto de la entidad financiera suiza UBS Roberto Scholtes Ruiz.

El autor asegura que la llegada del vehículo eléctrico en 2025 supondrá para los fabricantes de vehículos que operan en España la pérdida de casi un 3 % en la aportación de valor en la cadena de producción, lo que conllevaría una caída de entre el 12% y el 15% en términos absolutos y la pérdida de 40.000 puestos de trabajo.

A escala macroeconómica el impacto agregado sobre el PIB podría rondar 1,2 % en un plazo de siete años, "inicialmente inapreciable" durante los primeros años, pero que alcanzará "tres décimas anuales" hacia el final del periodo, pronostica Scholtes Ruiz en dicho análisis.

El superávit comercial del sector, que en la actualidad supone casi 10.000 millones de euros o el 0,8% del PIB en 2017 (según datos recogidos por Anfac y Sernauto) podría descender tres cuartas partes hasta 2025 por la necesidad de importar las baterías y componentes electrónicos, además de por la pérdida de cuota de los vehículos de producción nacional en las ventas totales en España.

El autor añade que la reducción de importaciones de petróleo por menor consumo de combustibles para el transporte apenas compensaría el 10 % del deterioro de la balanza comercial automovilística, mientras que la producción industrial podría reducirse cerca de dos puntos y el sector se vería obligado a "una concentración y reconversión" cuyas consecuencias alterarían "el tejido productivo a escala local, regional y nacional".

El impacto sobre la recaudación sería también negativo, según el autor, tanto por menores ingresos del IVA, del impuesto de matriculación como por menor consumo de carburantes.

El experto opina que la irrupción del coche eléctrico tendrá también un impacto sobre el negocio de los talleres y concesionarios, ya que, con menos partes móviles y sometidas a menos desgaste, menor necesidad de líquidos y lubricantes y con revisiones e inspecciones más sencillas, esta área podría registrar una caída de la facturación de hasta el 60%.

Scholtes Ruiz afirma que hay "un riesgo de que España y Europa hayan perdido ya la oportunidad" para encabezar la revolución del coche eléctrico, que recae en el mercado asiático, y aunque califica de caso de éxito lo vivido por el sector automovilístico español en las últimas décadas, este se enfrenta a "una disrupción sin precedentes por su intensidad y velocidad".

Las soluciones se encuentran en la "producción doméstica de las baterías, el motor y el resto del sistema de propulsión", así como en la "integración vertical" con los grandes grupos asiáticos, que debe ir sumado a la creación de "plantillas cualificadas, competitivas y flexibles", así como "incentivos fiscales que animen a las empresas" a elegir España como el país "idóneo para localizar dentro de Europa", según el autor.