Diario Vasco

Madrid, 20 may (EFE).- El estancamiento e, incluso, el retroceso en los cuidados paliativos en España registrado en los últimos ocho años sitúan a nuestro país a la cola de Europa, y con 0.6 servicios especializados por cada 100.000 habitantes está muy alejado de las recomendaciones internacionales (dos por cada 100.000 habitantes).

Así se recoge en el "Atlas de cuidados paliativos en Europa 2019", coordinado por la Universidad de Navarra y presentado este lunes en rueda de prensa, que coloca a España en el puesto 31 de los 51 países europeos analizados en cuanto a servicios por habitante, al mismo nivel que Georgia, Rumanía, Letonia o República Checa.

Si se tiene en cuenta el número de servicios especializados, España está en séptima posición, con 260 de los 6.388 contabilizados en Europa. De ellos, el 47 % se concentra en cuatro países: Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.

"Nos hemos estancado en los últimos ocho años mientras los países de nuestro entorno han ido progresando y en algunas comunidades incluso hay menos servicios que antes", ha advertido el doctor Carlos Centeno, investigador principal del programa Atlantes del Instituto Cultura y Sociedad y coordinador del "Atlas".

La causa, según este experto que lleva 20 años trabajando en cuidados paliativos, está en la organización sanitaria, "en la atomización" del Sistema Nacional de Salud y en los gestores sanitarios, que "no están priorizando" estos servicios.

"Es un tema de voluntad política porque hay medidas muy sencillas de tomar que costarían poco dinero", ha recalcado.

Cada año mueren en España alrededor de 80.000 personas sin acceder a cuidados paliativos, una prestación que va a necesitar el 50 % de la población al final de su vida.

El objetivo es "aliviar el sufrimiento. La muerte está ahí, lo que ponen los cuidados paliativos es la plenitud, la paz", ha subrayado el doctor Centeno, también director de medicina paliativa de la Clínica Universidad de Navarra.

Como novedad en esta tercera edición se han analizado los cuidados paliativos pediátricos: 38 países cuentan con programas y España se encuentra entre ellos al disponer de diez, ocho domiciliarios y dos hospitalarios.

Cada año fallecen en nuestro país unos 2.500 niños, el 60 % por muerte previsible, que son a los que deben ir dirigidos estos servicios. Sin embargo, el 85 % no los reciben, ha asegurado el doctor Ricardo Martino, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid.

La "buena noticia" es que en estos momentos existe "una ola esperanzadora" de profesionales jóvenes que se están formando para ayudar a los niños y sus familias y están "removiendo las conciencias" de los gestores y los políticos, ha asegurado este experto.

Para este especialista, el mayor problema es aceptar que hay niños que se mueren. "Nosotros nos ocupamos de que la gente viva plenamente; también los niños, ofreciéndoles lo que necesitan para estar bien".

Según el "Atlas", del total de servicios de adultos en España, el 38 % (100) son equipos de atención domiciliaria, el 34 % (88) de soporte hospitalario, el 24 % (63) unidades hospitalarias, el 3 % (8) equipos mixtos y el 1 % de atención en residencias.

El 63 % de los países analizados tienen alguna ley o decreto que regula los cuidados paliativos. España tiene una estrategia nacional desde hace 11 años, que se evaluó hace 8 años y desde entonces no se ha renovado.

El estudio pone también de relieve que España es el único país de Europa occidental que no tiene reconocida oficialmente la especialidad de Cuidados Paliativos, aunque el 53 % de las facultades de Medicina y el 61 % de las de Enfermería forma a sus alumnos en esta disciplina.

Además, constata que los países con altos niveles de ingresos consumen 10 veces más medicinas para aliviar el dolor (159 miligramos per cápita frente a los 11 de países más pobres. En España es de 241 mg.

El doctor Centeno ha reconocido que aliviar el dolor con los medicamentos disponibles es "hasta cierto punto sencillo", lo "más difícil" es combatir el deterioro físico, el cansancio, la carga emocional, todos los síntomas que provocan malestar y el componente existencial, tanto de los pacientes como de sus familiares.