Diario Vasco

Nur-Sultán, 17 may (EFECOM).- Un total de 590.000 toneladas de petróleo kazajo se contaminó durante su paso por el tramo ruso del oleoducto Druzhba, informó hoy el viceministro de Energía de Kazajistán, Aset Magauov.

"Alrededor de 590.000 toneladas, seis buques cisterna con petróleo, fueron retiradas", dijo el funcionario a la prensa en los pasillos del XII Foro Económico de Astaná, que se celebra en la capital kazaja.

Según Magauov, Kazajistán no transporta petróleo por el Druzhba desde 2013, pero utiliza un pequeño ramal de este en dirección al puerto de Ust-Luga.

"Allí, realmente, recibimos petróleo en mal estado, pero logramos llegar a un acuerdo con los compradores para que lo aceptaran", dijo.

El viceministro aseguró que en la actualidad el petróleo que sale del oleoducto responde a las normas establecidas.

"Ahora tenemos petróleo de buena calidad, ya cargamos dos buques cisterna entre el 10 y el 15 de mayo", añadió.

A principios de mayo se informó de que la compañía bielorrusa Gomeltransneft Druzhba (el ramal sur del oleoducto Druzhba) había cerrado por completo el paso al petróleo ruso con el fin de limpiarlo de crudo contaminado.

Bielorrusia fue el primer país que detectó este fenómeno en el ramal norte de dicho oleoducto, y optó por cerrar la válvulas, decisión a la que se sumaron Polonia y Alemania, y posteriormente Eslovaquia.

Según diversos estimados, los daños provocados a raíz de esto solo a la economía bielorrusa ascienden a unos 100 millones de dólares.

El cierre de este oleoducto durante dos semanas le cuesta a Rusia alrededor de 1.000 millones de dólares, sin contar las multas por demora en la entrega, otros costos de carácter legal y los gastos para dar una solución técnica al problema.

La empresa transportadora de petróleo ruso, Transneft, no esquivó sus responsabilidades, al admitir los hechos y buscar inmediatamente las vías para solucionar una situación que deja mal parada tanto su economía como su prestigio.

Transneft se lanzó inmediatamente a dialogar con sus colegas de Ucrania, Bielorrusia y Polonia con el fin de reducir los daños causados, trasladando el crudo contaminado por vías alternativas, en este caso la ferroviaria, con el fin de volver a procesar este petróleo para que pueda ser usado.