Diario Vasco

Madrid, 17 may (EFE).- La alta dirección de Telepizza hace un balance positivo de la alianza suscrita con Pizza Hut cuando se cumple un año de la firma del proyecto, ya que el acuerdo ha permitido "adelantar" los planes de expansión de la compañía de forma vertiginosa.

"Nos permite conseguir lo que, en el mejor de los casos, nos hubiera supuesto más de 20 años (de trabajo) y una inversión difícilmente accesible", afirma en declaraciones a Efe el director de operaciones para Europa, Oriente Medio y Asia (EMEA) de Telepizza, Manuel Loring, quien a su vez también es el máximo responsable de la cadena global de suministro.

Loring recuerda que, gracias al pacto, Telepizza ha pasado a gestionar 2.622 establecimientos -mil más que antes- repartidos en 39 países, y prevé duplicar sus ventas y alcanzar un ebitda de 100 millones de euros para 2021.

En la práctica, para el grupo español supone una transformación notable, ya que pasa a especializarse en operar negocios de restauración, aunque sea bajo otras marcas.

"Rompimos la regla de que nunca te aliarás con tu competidor y este año el grupo ya se ha consagrado como el operador líder de pizzas a nivel mundial", destaca el directivo.

La alianza entró en vigor el pasado 30 de diciembre tras recibir el visto bueno de las autoridades de competencia y ha llevado a la compañía española a "identificar las desinversiones en mercados no esenciales -ya han salido de Irán y quieren hacerlo de Polonia- y situar el foco de crecimiento sobre Iberia y Latinoamérica, principalmente".

Telepizza ha publicado sus resultados del primer trimestre esta misma semana, con un beneficio neto de 5,4 millones de euros (un 33 % menos que hace un año por gastos asociados a la alianza con Pizza Hut y el impacto de aplicar una nueva normativa contable) y un volumen de ventas en cadena que se ha disparado un 93 %, hasta los 305,8 millones.

"Estos primeros meses de 2019 continúan siendo un período de transición", advierte Loring, quien apunta que el grupo intenta "minimizar los riesgos de ejecución del acuerdo" mientras intenta aprovechar las "sinergias" existentes.

Actualmente, Telepizza ya está convirtiendo tiendas que operaban bajo su enseña en Pizza Hut en Latinoamérica.

Especialmente acelerado está el proceso en Ecuador, donde el grupo español decidió comprar las franquicias existentes de Pizza Hut -hará lo mismo en Chile- y los equipos de ambas empresas "ya se han fusionado".

"Hemos superado en Ecuador con creces todas nuestras expectativas, tenemos unos resultados superiores a los que esperábamos", asegura.

De forma paralela, también está abriendo nuevos establecimientos Pizza Hut en países como España, donde la enseña estadounidense acumulaba años de capa caída y pretende ahora resurgir.

Una de los motivos que llevaron a Yum Brands -dueña de la marca Pizza Hut- a firmar esta alianza con Telepizza fue su cadena de suministro propia, que incluye fábricas en diferentes países.

"Nuestras fábricas ya están sacando producto de Pizza Hut en España, Colombia, Chile, Ecuador y Perú (...) Hemos reforzado los equipos e invertido en algunas para adaptarlas ", señala Loring, quien calcula que estos centros de producción registrarán un incremento de su actividad de entre el 30 y el 50 % gracias al acuerdo.

Aún así, sus instalaciones todavía tienen excedente de capacidad para atender una mayor demanda.

"Más que dificultades, la alianza ha supuesto un gran cambio, ya que ahora somos franquiciador y franquiciado (...) Pasamos a gestionar la marca de un tercero, mucho más global, lo que nos ha permitido desarrollarnos deprisa en geografías nuevas para nosotros", destaca el directivo.

Además de la integración con Pizza Hut, la actualidad de la empresa española está marcada por la opa lanzada por su mayor accionista, el fondo estadounidense KKR, que ha pasado a controlar el 56,29 % del capital gracias a esta operación y pretende ahora sacarla de bolsa.

En bolsa, la compañía se situaba hoy en los 6 euros -justo el precio que ofrecía KKR en su opa-, un 11 % más que hace un año pero lejos todavía de los 7,75 euros a los que comenzó a cotizar cuando salió a bolsa en 2016.