Diario Vasco

Madrid, 17 may (EFE).- El maestro Zhang Yimou ha llevado su obsesión por el arte hasta sus últimas consecuencias en "Sombra", una película histórica narrada en un precioso juego de grises inspirado en las tradicionales pinturas chinas con tinta, que llega hoy a las pantallas españolas.

Con solo algunos toques de rojo, como si fueran manchas de escritura, Zhang convierte la película en una pieza de arte, con una preocupación por la estética que conjuga con una historia épica de luchas y traiciones en la China del siglo III.

Lo que cuenta es la historia de los Tres Reinos, la lucha entre las dinastías Han y Jin desde el peso de la moralidad y la jerárquica escala de valores que dominaba las relaciones de aquella época.

Y con las intrigas palaciegas de las que no se libraban los reinos. En este caso es el comandante Ziyu el que maniobra desde la oscuridad para arrebatar el trono al rey Peiliang y lo hace ayudado por su 'sombra', como se llamaba a las personas que sustituían a personajes importantes para evitar riesgos.

Esas 'sombras' fueron unos personajes típicos de la historia de China pero hasta ahora no habían sido protagonistas de un filme y ese fue el punto de partida de Zhang para construir esta película, como explicó durante su presentación en el Festival de Venecia.

Un filme en el que trata también sobre los deseos de venganza y en el que, como es habitual en sus películas, cuenta con mujeres para papeles fuertes, en este caso interpretados por Guan Xiaotong y Sun Li.

Y en el que la ambición, la venganza, la supervivencia y el poder se mezclan con el amor.

Todo ello con un preciosismo estético llevado al extremo, con escenas que parecen coreografías del baile más refinado, y en el que el realizador demuestra que una amplia paleta de grises puede ser más expresiva que una multitud de colores.

Una elección cromática muy especial ya que en algunos de sus filmes anteriores también centrados en luchas históricas, como "Hero" (2002) o "La casa de las dagas voladoras" (2004), el rojo era el color dominante frente a los blancos y grises con los que ahora ha rodado "Sombra".

"En mis filmes precedentes había imágenes muy fuertes sobre los colores. Me encanta la expresividad y los diseños tradicionales chinos (...) Y en esta ocasión quería que el plató fuera como un cuadro" realizado con tinta, explicó el realizador.

Algo que consigue con los colores pero también con las texturas, la cantidad de telas que rodean la historia, desde los enormes paneles que separan las estancias del palacio a las banderas que se entremezclan en los combates o los espectaculares estampados de las telas de los trajes de los personajes más importantes.

Una preocupación estética que continúa con los combates.

Por una parte, los duelos realizados sobre una superficie diseñada con el símbolo del Ying y el Yang y por otra la gran batalla que se desarrolla bajo la lluvia, con una invasión de soldados montados en sombrillas de metal que se deslizan por las calles vacías de la ciudad.

Las sombrillas se convierten en armas mortíferas pero también en el accesorio perfecto para los bailes en los que se convierten los enfrentamientos y que están rodados con una perfecta planificación y atención a los detalles.

Una película con la que Zhang demuestra que no se trata solo de inventar movimientos, como hizo "Matrix" hace ya 20 años, sino de renovarlos y de reinterpretarlos para llevarlos a otro nivel.