Diario Vasco

Laura Serrano-Conde

Roma, 17 may (EFECOM).- El presidente de la patronal italiana, Vincenzo Boccia, considera esencial que las empresas y los bancos europeos acuerden fusiones transfronterizas para crear "gigantes económicos" capaces de enfrentarse a guerras comerciales, como la derivada de las tensiones entre Estados Unidos y China.

"El desafío de la Unión Europea (UE) está en el exterior (no entre los países miembros). Los gigantes que tenemos delante son China y Estados Unidos. El mundo empresarial europeo invita a los gobiernos a darse cuenta de que la rivalidad está entre continentes", asegura Boccia, en una entrevista con EFE.

Afirma que si la UE quiere evitar sufrir en exceso las consecuencias de esta guerra comercial, que es "un mal para todos", debe dejar a un lado las diferencias internas entre los distintos Estados y "responder con fuerza y de forma unida" a la amenaza de imposición de aranceles por parte de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

"La UE es ya un gigante económico y tiene que convertirse también en un gigante político. Tenemos que responder a la guerra comercial con fuerza y unidos", subraya el presidente de Confindustria, que es como se llama la patronal italiana.

Argumenta que la política europea tiene que encaminarse hacia "una única dirección" para evitar que cada país actúe de forma individual y se protejan los intereses comunes.

En este contexto, Boccia es favorable a que se potencien las fusiones transfronterizas entre bancos y entre empresas para crear "gigantes económicos europeos, con capacidad de enfrentar retos" de gran envergadura como los actuales.

Preguntado por una hipotética fusión entre el banco italiano UniCredit y Commerzbank, segundo banco comercial privado de Alemania, Boccia rechaza comentar directamente decisiones empresariales, pero observa que la entidad italiana es fuerte y que "es positivo que los bancos fuertes" avancen hacia la construcción de "un sistema bancario robusto y competitivo".

La idea de una UE unida choca contra las posturas euroescépticas del actual Gobierno italiano, formado por el antisistema Movimiento Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga, que ya mantuvieron el pasado año un enfrentamiento con Bruselas por los Presupuestos Generales de 2019.

El ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, ha afirmado recientemente que el Ejecutivo podría superar el techo del 3 % del déficit respecto al producto interior bruto (PIB) si lo considerara necesario, y estas declaraciones han disparado la prima de riesgo hasta los 290 puntos.

"No podemos vivir continuamente en campaña electoral, no podemos hacer promesas ligeras a los italianos (...) No se puede utilizar a la UE como excusa para no afrontar los problemas de Italia. Dada la elevada deuda pública que tenemos, no podemos permitirnos incrementar el déficit", opina.

Se muestra convencido de que "Italia tiene un gran potencial" y destaca que las grandes empresas han generado beneficios en el primer trimestre del año, pero evidencia que aún persisten desigualdades sociales y territoriales, y que el país no termina de crecer al ritmo que lo hacen otros socios europeos.

De hecho, Italia salió en el primer trimestre del año de una recesión técnica en la que había entrado a finales de 2018, tras acumular retrocesos del 0,1 % en el tercer y cuarto trimestre, pero su crecimiento sigue siendo débil y organismos italianos e internacionales pronostican un crecimiento próximo a cero para este 2019.

"Se necesita realismo y pragmatismo. Hay que reducir la deuda recortando el gasto público, destinando recursos que favorezcan el crecimiento, hay que aprobar una reforma fiscal que beneficie a empresarios y trabajadores y hay que tener una visión a medio plazo", asegura.

Entre los deberes pendientes del país, cita la necesidad de disminuir la tasa de desempleo, que en marzo se situó en el 10,2 %, y especialmente la tasa de paro juvenil, que alcanzó el 30,2 %, y apuesta por que el Gobierno, los sindicatos y las empresas abran una mesa de negociación que derive en un plan de inclusión realista de los jóvenes en el mercado laboral.

Finalmente, se refiere a la difícil situación que atraviesan dos empresas del país, Banca Carige, intervenido por el Banco Central Europeo (BCE) desde enero, y Alitalia, en administración concursal desde mayo de 2017.