Diario Vasco

París, 17 may (EFECOM).- Francia consiguió el pasado año un nuevo récord de entradas de turistas, 89,4 millones, gracias a un incremento del 3 % respecto a 2017 que le permitió conservar el puesto de primer destino mundial, y eso pese al impacto de la crisis de los "chalecos amarillos" desde noviembre.

Lo ingresos turísticos, por su parte, subieron un 5 % hasta 56.200 millones de euros, anunció este viernes en un dossier de prensa el Gobierno, que celebró un consejo interministerial dedicado a esta actividad.

Por orígenes, la mayor progresión de visitantes en términos relativos fue la de asiáticos, con un 7,4 % más (fueron 6,4 millones), gracias sobre todo al tirón de la clientela india (16 %), pero también de la recuperación de la japonesa (11 %).

En cuanto a los europeos, que en conjunto representaron un 79 % del total (70 millones), el ascenso fue del 2,5 %, con una dinámica particularmente favorable de los holandeses (10 %) y de los italianos (5 %).

Los turistas llegados del continente americano aumentaron un 4 % hasta 9 millones, los de África un 4,5 % hasta 2,9 millones y los de Oceanía un 1,5 % hasta 1,1 millones.

Las pernoctaciones de visitantes extranjeros crecieron un 5,4 %, de lo que se beneficiaron en buena medida los hoteles (+7,6 %), que tuvieron una tasa de ocupación media récord del 62,5 %, lo que significa 1,3 puntos porcentuales más que en 2017.

El pasado ejercicio París volvió a recuperar el liderazgo como ciudad con más congresos internacionales (212) por delante de Viena (172), Madrid (165) y Barcelona (163).

Por países, Francia se alzó a la cuarta posición en la organización de congresos y convenciones internacionales, por detrás de Estados Unidos, Alemania y España.