Diario Vasco

Valladolid, 17 may (EFE).- La fiscal del juicio abierto por el crimen cometido contra la niña de 4 años Sara, muerta el 3 de agosto de 2017, ha asegurado que el acusado, que era pareja de la madre de la pequeña, maltrató reiteradamente a la menor, la violó y la mató a golpes, sin que la progenitora, también encausada, hiciera nada.

La representante del Ministerio público ha expuesto este viernes en la Audiencia de Valladolid su informe final ante el jurado popular que deliberará sobre la culpabilidad de la madre de la pequeña, Davinia M.G., y su compañero sentimental, Roberto H.H., para los que demanda prisión permanente revisable.

La niña estaba "totalmente desvalida y no pudo defenderse" -alevosía y por tanto asesinato- ante los ataques que sufrió por parte del procesado, quien "odiaba a los rumanos", lo que pudo motivarle a actuar contra la pequeña, cuyo padre es originario de ese país.

La madre de Sara -cabo del Ejército de oficio-, aunque sólo presenciara algún episodio aislado de maltrato, "sí llegó a ser consciente de que su hija estaba sometida a malos tratos y no hizo absolutamente nada", además de impedir que la ayudaran terceras personas que quisieron hacerlo, ha subrayado.

"Jugó a la ruleta rusa con su hija", ha expresado la fiscal sobre la actitud de Davinia, quien no es que deseara que el procesado matara y violara a la niña pero "cruzaba los dedos" para que no sucediera porque sabía que podía ocurrir y "no hizo nada".

Ha argumentado en este sentido, entre otras razones, que según se observó en las fotografías de la autopsia de la pequeña, la niña tenía lesiones de distinta antigüedad, con cardenales en brazos piernas y en todo el cuerpo.

Una madre baña a su hija de 4 años, la viste, "¿cómo no iba a conocer que existían esos malos tratos?. Es imposible", ha subrayado la fiscal, quien ha recordado que la procesada no sufre ninguna enfermedad mental y tiene un cociente intelectual medio tirando a bajo, con sus facultades intelectivas y volitivas "intactas".

Davinia es "autora por omisión", una forma de actuar que el derecho penal castiga igual que la comisión directa; ocultó a todo el mundo que existía Roberto H.H. y, "para despistar", mencionó al padre de Sara como posible maltratador de ella y de sus hijas, a la vez que dijo que ya se había marchado al extranjero.

Tras recordar que Sara sufrió un mes largo de maltrato, la acusadora pública ha enumerado las lesiones que fueron detectadas en la niña, que sufrió el "síndrome del niño apaleado", ya que padeció un "rosario" de golpes en brazos y piernas antes del 2 de agosto, cuando fue violada y golpeada en la cabeza.

El acusado -ex mecánico- no quería que la madre de Sara llevara a la niña al médico, era el único adulto que se encontraba con ella cuando sufría lesiones y además la agredió sexualmente como constataron los forenses en el juicio, ha agregado.

Ha apoyado su alegato al respecto en que se halló una madeja de pelo de la niña en los pantalones que usaba el acusado para dormir y fueron encontrados restos biológicos de Roberto en las uñas de la pequeña, lo que indica que intentó defenderse del acusado.

La abogada de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (ADAVASYMT), que ejerce una de las acciones populares, ha hablado en el mismo sentido que la fiscal, lo que también ha hecho la letrada de la acusación particular, que representa al padre biológico de Sara, aunque en este caso sólo acusando a Roberto y sin cargos contra Davinia.

"Roberto es un monstruo, pero alguien que permite hacer eso delante de sus ojos no tiene perdón -en referencia a Davinia-", ha manifestado el abogado de la otra acción popular personada en el caso, la Asociación Clara Campoamor, que acusa a los dos procesados y, además de apreciar alevosía, incluye ensañamiento -causar un daño mayor del necesario a la niña para causarle la muerte-.

El defensor de Roberto H.H., que pide la absolución, ha apelado a las dudas que se debe plantear el jurado sobre la autoría de los hechos y ha rechazado que el procesado sea un monstruo o un psicópata en función de un informe del Instituto de Medicina Legal de Valladolid que afirma que es una persona normal, cumplidora y formal.

El defensor de Davinia M.G. ha sostenido que la encausada está "muerta en vida", al perder a su hija y pasar de víctima a poder ser considerada culpable.

La madre de la niña ha proclamado su inocencia y ha asegurado que el también acusado por estos hechos, su expareja sentimental, ha destrozado la vida a sus hijas y a ella, cuando el magistrado presidente le ha dado la ultima palabra, al finalizar el juicio.

"Esta persona, si se le puede llamar persona -en referencia al acusado- ha destrozado la vida a tres mujeres -su hija de 4 años muerta, la hermana de la niña y ella-, ha manifestado entre sollozos.

También Roberto H.H., ha hecho uso de la última palabra en la vista oral para manifestar que no es "ningún monstruo".

"Yo soy una persona normal, me han educado sin maltrato, sin golpes y tengo la conciencia muy tranquila de que no he hecho absolutamente nada a Sara", ha agregado.