Diario Vasco

Seúl, 16 may (EFE).- El Gobierno surcoreano dijo hoy que aún no hay formato ni agenda decididos para la recién anunciada visita que realizará a Corea del Sur a final de junio el presidente de EEUU, Donald Trump, en pleno estancamiento del diálogo con Corea del Norte.

Trump se reunirá con su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, durante su visita, que aún no tiene fecha pero que tendrá lugar antes o después del viaje del presidente estadounidense a la cercana Osaka (Japón), donde el 28 y 29 de junio se celebra la cumbre de líderes del G20.

"No tenemos información que facilitar con respecto a temas como formato y agenda", dijo en rueda de prensa la portavoz presidencial surcoreana Ko Min-jung, que añadió que ambas partes han acordado consultas diplomáticas adicionales con respecto al itinerario de Trump durante la visita.

"Ambos líderes planean hablar sobre vías para el establecimiento de un régimen de paz permanente a través de la desnuclearización de la península y el refuerzo de la alianza entre la República de Corea (nombre oficial de Corea del Sur) y EE.UU.", añadió Ko en palabras que recoge la agencia Yonhap.

Queda por ver pues si el viaje de Trump incluirá desplazarse a la militarizada frontera que separa ambas Coreas.

Debido al mal tiempo, la comitiva del presidente estadounidense se vio obligada a abortar el aterrizaje de su helicóptero en Camp Bonifas, el acantonamiento militar que encabeza EEUU al sur de la frontera, durante la visita de Estado que realizó a Corea del Sur en 2017, cuando la tensión con Pionyang estaba en máximos.

Trump se quedó por ello sin realizar una visita a la Zona Desmilitarizada (DMZ) que sí hicieron predecesores suyos como Barack Obama, George W. Bush o Ronald Reagan.

El anuncio de la viaje de Trump llega en un momento en que las conversaciones sobre desnuclearización están de nuevo en punto muerto tras la cumbre de Hanói que el mandatario mantuvo con el líder norcoreano, Kim Jong-un, a final de febrero.

En Hanói el régimen pidió una desnuclearización y una relajación de sanciones gradual, algo que la Casa Blanca, que apuesta por un desarme norcoreano inmediato antes de retirar cualquier sanción, sigue considerando a día de hoy inaceptable.

Como medida de presión, Pionyang realizó recientemente dos ensayos de misiles de corto alcance que han ensombrecido las perspectivas de diálogo, aunque Seúl y Washington han sido muy comedidos en su reacción de cara a mantener abiertas las negociaciones, fruto de un año de intenso trabajo diplomático.