Diario Vasco

Madrid, 16 may (EFE).- Más de 4.600 personas con problemas de adicción han recibido desde 2016 formación para el empleo a través de Proyecto Hombre, que dirige estos programas a parados de larga duración, empleados que como consecuencia del consumo están poniendo en riesgo su trabajo, y jóvenes que no han accedido al mercado laboral.

Se trata del Proyecto de Integración Sociolaboral para personas con problemas de adicciones (Insola) financiado por el Fondo Social Europeo (FSE) que concedió una subvención de 7,8 millones de euros a Proyecto Hombre para el periodo de 2016 a 2019, a través de la cual 20 Centros Proyecto Hombre ofrecen formación para el empleo y facilitan la inserción sociolaboral a los usuarios.

El proyecto, presentado hoy en rueda de prensa y que culmina este año, pretende ayudar a las personas con problemas de adicción a conseguir la integración socio-laboral ofreciéndoles herramientas para reforzar su autoestima, responsabilidad y perseverancia y orientación sobre cómo presentar un curriculum o acudir a una entrevista de trabajo.

El Insola está destinado a personas con trabajos precarios, parados de larga duración y perfiles de consumo complicados, empelados que, como consecuencia del consumo, están poniendo en riesgo su trabajo o personas inactivas susceptibles de insertarse laboralmente a medio-largo plazo.

Ejemplo de este programa es Albert, que llegó a Proyecto Hombre en un momento "muy difícil" de su vida y donde le ofrecieron formarse en cocina. "Me abrió un mundo de oportunidades porque pasé de no saber hacer más que un huevo frito a cocinar para 60 personas y tener la formación necesaria para poder trabajar en hostelería".

A través de un anuncio en el periódico, Albert encontró un trabajo en el que su jefe empatizó con su situación y le dio la "gran oportunidad" de desarrollarse profesionalmente.

"El cambio en mi vida ha sido de 0 a 100. De pasar de sobrevivir a vivir, a tener una vida, una pasión y ganas de vivir", afirma.

Según el Informe 2018 del Observatorio Proyecto Hombre, el 76 % de las personas que acuden a esta asociación contaban con un empleo en los tres años previos al tratamiento y, en el 60 % de los casos, se trataba de un trabajo a tiempo completo. Sin embargo, la mayoría de estos empleos eran poco cualificados.

Al iniciar el tratamiento, -ha explicado la directora de Proyecto Hombre, Elena Presencio, este porcentaje se reduce al 41 %, por lo que aproximadamente la mitad de las personas que acceden a Proyecto Hombre han perdido su puesto de trabajo, muchos de ellos, debido al consumo de drogas -principalmente cocaína- y alcohol.

El presidente de la Comisión de Tratamiento de esta asociación, Pedro Pedrero, ha explicado que una vez que alguien accede a Proyecto Hombre y hace un proceso de superación de sus adicciones, un factor de éxito es que esa persona alcance el mayor grado de autonomía posible, y en ese objetivo es fundamental el empleo.

Por su parte, el presidente de proyecto Hombre, Luis Bononato, ha alertado del aumento de los casos de ludopatía vinculados a las nuevas tecnologías y las apuestas deportivas tanto on line como presenciales.

"Con urgencia hay que tomar medidas con respecto a esta situación porque está haciendo un daño y, aunque todavía no existe una demanda de tratamiento importante, sabemos que tarde o temprano será necesaria una intervención y es mejor prevenir que curar", ha advertido.

El perfil de la persona atendida por Proyecto Hombre ha variado a lo largo de los años y, si bien en lo 80 y 90 eran personas de entre 25 y 35 años, consumidores de heroína, con problemas de delincuencia y, en muchos casos, con VIH, en la actualidad, la media de edad está en 38 años y presentan problemas de adicción al alcohol y la cocaína.