Diario Vasco

Hong Kong, 16 may (EFE).- Los Premios de Derechos Humanos de Prensa dieron protagonismo este año a la labor de Maria Ressa, una de las periodistas filipinas más críticas con el gobierno de su país, presidido por Rodrigo Duterte con un historial cuestionable en materia de derechos humanos.

Ressa fue la encargada de oficiar la ceremonia en la que se reconocen a los principales reportajes relacionados con los derechos humanos en toda Asia, con el objetivo de aumentar el respeto por los derechos básicos de las personas y centrar la atención en las amenazas a esas libertades.

La fundadora de Rappler, un portal de noticias crítico con Duterte, cuestiona habitualmente la sangrienta "guerra contra las drogas" del mandatario filipino que, desde 2016, ha causado al menos 7.000 muertes según cifras oficiales, aunque organismos de derechos humanos denuncian que serían mas de el triple.

En noviembre de 2018, el gobierno filipino acusó a Ressa de evasión de impuestos, lo cual, según la reportera, se trataría de un intento de intimidación por parte de Manila.

Asimismo, ha sido detenida dos veces en los últimos meses: en febrero, acusada de "ciber difamación" en relación con un artículo publicado por Rappler en mayo de 2012, y en marzo, por acusaciones de que violó las leyes que prohíben la propiedad extranjera de empresas de medios de comunicación.

"En 14 meses el gobierno filipino ha presentado 11 casos en mi contra", ha dicho. "Mi único crimen es ser periodista, decir la verdad al poder."

Los premios, que ahora cumplen 23 años, están organizados por el Club de Corresponsales Extranjeros de Hong Kong, Amnistía Internacional y la Asociación de Periodistas de Hong Kong.