Diario Vasco

Ammán, 16 may. (EFE).- Las partes yemeníes en conflicto finalizaron hoy una reunión en la que han abordado la gestión de los puertos de mar Rojo de Al Hudeida, Ras Issa y Salif, de donde los rebeldes hutíes se han retirado unilateralmente, sin llegar a un acuerdo aunque con compromisos para avanzar en las conversaciones.

Las conversaciones durante tres días en Ammán fueron auspiciadas por la ONU, quien media en el conflicto, y que según la Oficina del Enviado Especial para Naciones Unidas fueron "constructivas" para implementar las disposiciones económicas del acuerdo de Al Hudeida.

A la reunión asistieron representantes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, según la nota.

La ONU dijo que "continuará colaborando con las partes para promover estas discusiones y avanzar en la implementación del acuerdo".

Pero no ofreció más detalles sobre el contenido de la reunión ni los participantes.

Sin embargo, fuentes yemeníes cercanas a las conversaciones, que pidieron el anonimato, dijeron a Efe que las dos partes "no pudieron llegar a un acuerdo para compartir los beneficios de los puertos" de Al Hudeida, Ras Issa y Salif.

"El Gobierno yemení quiere transferir los beneficios a la sucursal del Banco Central de Yemen en Adén, mientras que los hutíes insisten en transferirlos a la sede del Banco Central en Saná", dijo la fuente.

Adén es la sede del Gobierno provisional yemení mientras que Saná es la capital del país y donde se encuentra el movimiento rebelde hutí.

El pasado sábado los hutíes se replegaron de los puertos de Al Hudeida, Salif y Ras Aissa, un primer paso en la implementación de los acuerdos negociados el pasado diciembre en Suecia, pero advirtió al mismo tiempo sobre la intensificación del conflicto en otras zonas.

Esos puertos que estaban en manos rebeldes -especialmente el de Al Hudeida, la mayor vía de entrada de ayuda para Yemen,- son considerados clave para el país y ahora serán controlados por guardacostas y supervisados por la ONU.

El conflicto yemení estalló en diciembre de 2014, cuando los rebeldes ocuparon Saná y otras provincias del país y desalojaron del poder al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, reconocido por la comunidad internacional y que se exilió en Riad.

Arabia Saudí al frente de una coalición internacional en la que también participa Emiratos Árabes Unidos se involucró en el conflicto en 2015 tomando parte por Hadi contra los hutíes, a los que acusa de estar apoyados por Irán.