Diario Vasco

Beirut, 16 may (EFE).- El Líbano despidió hoy al cardenal Nasralah Sfeir, el patriarca emérito de los maronitas (católicos de Oriente), considerado como el padre de la segunda independencia del Líbano y de la reconciliación druso-cristiana en el país mediterráneo.

Miles de personas asistieron al entierro del patriarca emérito en Bkerke, que murió en Beirut el pasado 12 de mayo por una insuficiencia respiratoria después de que su estado se deteriorara tras haber sido ingresado el 26 de abril en el hospital Hotel Dieu de Beirut por una afección pulmonar.

La ceremonia religiosa se celebró en la zona de Bkerke, al norte de la capital libanesa, que es sede del Patriarcado maronita, a la que acudieron los principales dirigentes del país, entre ellos el jefe del Estado, Michel Aoun; el presidente del Parlamento, Nabih Berri, y el primer ministro, Saad Hariri.

El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, viajó al Líbano para estar presente en la despedida, así como el prefecto de la congregación de las Iglesias de Oriente Medio, el cardenal Leonardo Sandri, que encabezó la delegación vaticana.

Al término de la ceremonia religiosa, Aoun condecoró a Sfeir de forma póstuma con la Orden del Cedro y su féretro fue llevado por religiosos en medio de una multitud y en un día de luto, en el que el Líbano ordenó el cierre de sus establecimientos privados y públicos.

El patriarca emérito, que renunció a su cargo en febrero de 2011, tuvo que dirigir su comunidad, la cristiana más importante en el Líbano, en los últimos años de la guerra (1975-1990) marcados por los combates intercomunitarios.

El 76º patriarca de la Iglesia maronita logró en 2001 la reconciliación cristiano-drusa tras los combates que enfrentaron a las milicias de esas dos comunidades en 1982 y 1983 y que terminaron con la expulsión de los miembros de la comunidad cristiana de las montañas del Chuf y Aley, en el centro del país.

?Hombre libre y valeroso, el cardenal cumplió su misión en un contexto marcado por los disturbios. Fue un artesano de la reconciliación y de la paz, un defensor acérrimo de la soberanía e independencia de su país, y permanecerá como una gran figura de la historia del Líbano?, escribió el papa Francisco.

Conocido por su humildad legendaria, sus palabras sobrias y concisas, el religioso tuvo que luchar contra la división de su comunidad, de la que fue elegido el presidente de la república, y fue objeto de una agresión en 1989 por parte del partidarios de Aoun por apoyar el acuerdo de Taif, que puso fin a la guerra.

A pesar de ello, continuó su lucha por la recuperación de la soberanía del Líbano hasta que logró formar un frente de oposición a la presencia siria tras la retirada israelí del sur en 2000 después de 22 años de ocupación.

El Ejército sirio se retiró en 2005 tras manifestaciones multitudinarias que siguieron al asesinato del ex primer ministro, Rafic Hariri, quen fue atribuido a los dirigentes de Damasco y al grupo chíi libanés Hizbulá, aunque todavía no hay culpables.

Desde su nombramiento como patriarca, Sfeir rechazó visitar Siria y en 2001 boicoteó el viaje del papa Juan Pablo II a ese país.

En 2008, se negó a asistir a la inauguración de la presunta tumba de San Marón en la aldea de Brad, al noreste de la ciudad siria de Alepo, tras una invitación de las autoridades de Damasco.

También prometió a las familias de los desaparecidos en Siria que no abandonaría su causa.