Diario Vasco

Bruselas, 16 may (EFECOM).- A un mes de tener que presentar el diseño del futuro presupuesto para la eurozona a los líderes europeos, los ministros de Economía y Finanzas de los países que comparten la moneda única siguen en desacuerdo sobre aspectos cruciales del mismo, como el modo de financiarlo o gestionarlo.

"Algunos elementos fundamentales están todavía abiertos, pero confío en que encontraremos un acuerdo en junio", dijo el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, al término de una reunión destinada a eliminar los últimos obstáculos del camino antes del encuentro ministerial del 13 de junio, el último antes de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

Después de cinco meses de debates desde que en diciembre se acordase poner en marcha este instrumento, destinado a engrosar el arsenal de medidas anticrisis, la discusión de este jueves se centró en el modo de financiarlo.

Según lo anunciado en diciembre, este instrumento tiene que enmarcarse dentro del presupuesto de toda la Unión Europea, pese a estar destinado a los 19 países del euro.

Por el momento, existe "amplio acuerdo" para que una parte de los fondos salgan de la partida destinada al Programa de Apoyo a las reformas estructurales que gestiona la Comisión Europea, pero los países están divididos sobre la necesidad de que los Estados que usan el euro hagan aportaciones adicionales, según explicó tras el encuentro el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Para complicar más el asunto, si los países tienen que canalizar recursos extras, se requeriría un acuerdo intergubernamental entre los 19 miembros de la eurozona para gobernar el instrumento, un punto sobre el que tampoco hay consenso.

En el lado positivo, los ministros han logrado acordar hasta ahora que los fondos -cuyo volumen se decidirá en una fase posterior- se utilizarán para financiar reformas e inversiones, y que los Estados tendrán que pagar una parte de las mismas para poder recibir el dinero comunitario.

Sin embargo, España reclama que esta financiación se utilice también para estabilizar la economía de aquellos países que atraviesen una crisis puntual y mantener los niveles de inversión pública, aunque el Gobierno no desvela si llegaría a vetar el acuerdo de no ser así.

"No podemos quedarnos tranquilos o decir que cualquier cosa que se llame presupuesto de la zona euro ya consigue el objetivo. Se trata de crear un verdadero pilar fiscal, con una capacidad de estabilización y de convergencia a través del ciclo para todos los miembros de la eurozona", dijo la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño.

"Es la posición que seguiremos defendiendo y es demasiado pronto para decir qué sucedería si no conseguimos nuestro objetivo", añadió en declaraciones a la prensa.

La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) también defienden que se necesitará una herramienta de este tipo para hacer frente a la próxima crisis, pero Centeno dejó entrever al término del encuentro que, al menos para junio, no será posible.

El también ministro de Finanzas luso recordó que el encargo de los líderes era un presupuesto que se ciñese a mejorar la competitividad y reducir las diferencias económicas entre países, si bien afirmó que continúan "trabajando sobre las otras dimensiones que podría tener en el futuro".

Con estas diferencias aún sobre la mesa, la reunión de junio se prevé "larga", anticipó.

Por otra parte, los ministros abordaron la situación económica de la eurozona sobre la base de las previsiones publicadas la semana pasada por la Comisión, que apuntan a que la ralentización del crecimiento que comenzó en 2018 se prolongará en 2019, que cerrará con un aumento del 1,2 % del PIB, para repuntar al 1,5 % en 2020.

Pese a que Bruselas descarta una recesión y los datos del primer trimestre han sido mejores de lo esperado, con un crecimiento del 0,4 % en la eurozona frente al 0,2 % del último trimestre de 2018, la escalada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China supone la materialización de uno de los grandes riesgos para el devenir de la economía europea.

Moscovici consideró que de las previsiones se desprende que "tenemos que estar preparados para cualquier situación que ocurra" y para "dar más apoyo a la economía si es necesario". "Cuando hace frío no hay que dudar en subir la calefacción", afirmó.