Diario Vasco

Santander, 16 may (EFE).- Aunque el líder del PP, Pablo Casado, ha advertido esta misma semana de que con el voto del 26 de mayo no vale hacer carambolas, el partido ha acabado dándole al taco en la mesa de billar este jueves para "pulir" su equipo del Congreso, el que salió de las urnas el 28 de abril.

Dos marchas anunciadas, o por lo menos esperadas, las de Andrea Levy y Daniel Lacalle, tendrán como resultado que la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Marimar Blanco, vuelva a ser diputada, puesto que ya ocupó en la pasada legislatura.

La primera en dar el paso ha sido Levy, quien al mediodía anunciaba que renunciaba a ocupar el escaño como número seis de la lista para centrarse en la candidatura a la Alcaldía de Madrid, en la que concurre como número dos después de dar el salto desde su Barcelona natal.

Su renuncia fue explicada por fuentes próximas al líder del partido, Pablo Casado, por la necesidad de "optimizar" los puestos y responder a la máxima de "una persona, un cargo", aparte de que la número dos por Madrid debe estar dedicándose "full time" a la candidatura que lidera José Luis Martínez-Almeida.

Cuando decidió hacer doblete en la lista municipal y la de las generales, ya se sabía que Levy optaría por una u otra tras las elecciones. Pero su movimiento se ha adelantado para dar un espaldarazo a la lista madrileña del PP, justo cuando se llega al ecuador de la campaña, y reafirmar la confianza en que conseguirán gobernar.

La decisión de Levy ha precipitado la de Lacalle, quien entró como independiente en las listas del PP y seguirá ahora con su actividad privada, con el objetivo de que Blanco pueda recuperar un escaño en el Congreso.

Lacalle compaginará su labor en el ámbito privado con su entrada en el Comité Ejecutivo del PP, además de seguir como responsable económico de la Fundación Concordia y Libertad.

Esta jugada triangular en la lista del PP de Madrid también ha propiciado la entrada del número ocho Juan Ignacio Echániz, otro veterano diputado que volverá a formar parte del grupo parlamentario.

Así que parece que la carambola le ha salido bien al partido, pese a la advertencia que lanzó Casado el martes en Aranjuez (Madrid) contra las jugadas de billar a la hora de ir a las urnas.

"Quien quiera que gobierne al PP no le vale hacer carambolas como en el billar", avisó el líder del PP, por el riesgo de acabar dando a la "bola" de los socialistas o la de Podemos al apuntar a la "verde o naranja" de Vox y Ciudadanos.

Más allá del resultado de las urnas, en el PP confían en que en estas elecciones del 26 de mayo podrán "recuperar poder territorial" en autonomías y municipios a través de los pactos poselectorales, precisamente con los representantes de la bola verde y la naranja, entre otros.

Habrá que estar atentos al tapete para no perderse las siguientes carambolas de los partidos y ver si alguien cuela la bola negra antes de tiempo.