Diario Vasco

La Haya, 17 abr (EFE).- Una veintena de padres de ciudadanos holandeses que viajaron a territorios antes ocupados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) para combatir en sus filas ha establecido una fundación en Holanda para iniciar un proceso legal contra el Estado y obligarlo a repatriar a sus hijos y nietos.

Husein, uno de los padres que actúa como portavoz de esta nueva fundación, llamada "Achterblijvers" (Los que se quedaron atrás), confirmó hoy a Efe su registro en la Cámara de Comercio porque, dice, al unirse de esta manera bajo una institución abierta a más socios afectados, podrán forzar al Estado, a través de un proceso legal, a hacerse cargo de sus ciudadanos.

A pesar de registrar oficialmente su fundación, prefieren mantenerse de momento en el anonimato, a la espera de que el Gobierno holandés acuda a su llamamiento y al de diferentes organismos nacionales que exigen al Estado repatriar al menos a los menores de edad atrapados, por ejemplo, en los campamentos bajo supervisión de las autoridades kurdas en el norte de Siria.

"No queremos que nuestros nietos, al igual que los niños de los miembros del NSB (partido holandés nazi) hace 70 años, paguen por las acciones de sus padres", declaró Husein a los medios locales.

Este padre, desesperado por recuperar a los pequeños, explica que los familiares han estado en contacto cercano durante al menos dos años, reuniéndose y siguiendo los pasos de sus hijos y nietos en Siria e Irak, ofreciéndose apoyo mutuo e intercambiando información sobre el paradero de los suyos, pero, tras la caída del llamado "califato" del EI, es hora de actuar y "recuperarlos".

Como padres, han tratado de presionar a nivel político durante mucho tiempo para repatriar a los holandeses de Siria y a sus hijos, pero tanto el Gobierno como una mayoría parlamentaria se niegan a ello.

Una fundación que hable en su nombre, sin que su identidad individual salga a la luz, puede "ayudar" porque muchos sienten vergüenza por lo que han hecho sus hijos, dice Husein, de origen marroquí.

Una de las madres inscrita a esta fundación, Dores, de origen holandés y portugués y sin ninguna relación con el islam, relata que su nieta de tres años y medio falleció en un hospital sirio después del bombardeo de la localidad de Al Baguz el pasado febrero, pero lamenta que no se atrevió "a decirlo en el trabajo" por miedo a las reacciones.

"Ojalá nos tomen más en serio de esta manera y logremos convencer a los políticos de que no podemos ayudar a esos niños pequeños dejándolos abandonados en esos campos. No queremos que mueran más inocentes", añade Dores, que tiene a su hija atrapada en el norte de Siria después de sumarse a los combates yihadistas con su pareja.

Si el Gobierno holandés lo solicita, la Cruz Roja holandesa ya aseguró estar "muy dispuesta" a ayudar con la aprobación de los kurdos y a recoger a mujeres de yihadistas y a sus hijos de los campamentos kurdos en el norte de Siria, donde se estima que hay unas 30 mujeres y 65 niños holandeses detenidos por las autoridades locales.

Sin embargo, la política del Ejecutivo de La Haya sigue siendo la de no repatriación, o al menos de no mover un dedo, a no ser que estas mujeres se presenten por su propio pie en una embajada o consulado holandés en Turquía o Irak, donde se les hará un reconocimiento y se las deportará a Holanda para ser directamente ingresadas en prisión.

En cambio, al estar retenidas en el norte de Siria, estas mujeres no pueden recurrir a una legación diplomática holandesa y solo pueden salir del campamento de la mano de una autoridad oficial y con autorización expresa de los kurdos.

"Ahora tenemos que convencer a los políticos ", advierte Husein, quien viajó a Siria el año pasado para buscar a su hija y sus dos nietas. Su otro nieto, de 16 años, murió en un bombardeo.

Estos padres reconocen ser "conscientes" de que sus hijos deberán rendir cuentas ante la Justicia holandesa por los crímenes cometidos, pero consideran que el Gobierno debe hacerse cargo de ellos para evitar, entre otras cosas, que vuelvan a "hacer algo peligroso" si logran retornar a Holanda voluntariamente.

En una entrevista con Efe, la Defensora del Menor holandesa, Margrite Kalverboer, hizo un llamamiento a las autoridades europeas para que "establezcan una política común" y se "preocupen más por recuperar" a los niños que viajaron con sus padres que se proponían luchar junto al EI.

"No es fácil reintegrarlos, pero precisamente por eso hay que intentar llegar a tiempo: cuanto más pequeños son, más fácil será la labor de integrarlos, y cuanto más estén viviendo en esa situación, más complicado será evitar que sean un peligro para la sociedad", alertó Kalverboer.