Diario Vasco

Valladolid, 17 abr (EFE).- La Asociación Española de Abogados Cristianos ha presentado este miércoles una denuncia por los sucesos ocurridos tras la procesión del Domingo de Ramos en Valladolid en los que un grupo de asistentes a una concentración en recuerdo de la República y varios cofrades protagonizaron momentos de tensión.

"Cuclusclaneros" o "meapilas" son dos de los calificativos que Abogados Cristianos denuncia que se escucharon en el transcurso del acto en favor de la República y que, según los vídeos que circulan en las redes sociales, fueron proferidos por un miembro de la organización al verse interrumpido por el sonido de las bandas procesionales.

La querella ha sido presentada esta mañana ante el Juzgado de lo Penal de Guardia de Valladolid y ha ido dirigida tanto contra los organizadores del acto como contra los asistentes que participaron en el suceso, ha detallado la Asociación cristiana en un comunicado.

Este incidente se produjo poco antes de las tres de la tarde del Domingo de Ramos en la céntrica Plaza de la Libertad de Valladolid, próxima a la Catedral de la ciudad, donde un centenar de personas se había reunido, con la autorización de la Subdelegación del Gobierno, para conmemorar el día de la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.

El acto organizado por el Ateneo Republicano estaba convocado con la intención de no coincidir en el tiempo con la procesión de 'La borriquilla', pero un retraso en el desfile religioso hizo que una de las bandas procesionales se encontrara con la concentración a su regreso al templo de referencia.

De este modo, una banda de cornetas y tambores pasó justo al lado de donde se desarrollaba el acto, lo que enfadó a los participantes y llevó a la persona que estaba interviniendo con el micrófono a lamentar que el Ayuntamiento permitiera que pasaran por allí en ese momento "estos cuclusclaneros y meapilas", en referencia a los cofrades.

A gritos de "España mañana será republicana", los participantes en el acto del Ateneo pidieron también "respeto y silencio" para poder seguir con su acto, lo que acabó provocando momentos de tensión entre los concentrados y los cofrades.